11 de September de 2026

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Agosto empata como el mes más caluroso registrado en la historia

La Tierra registró en agosto de 2026 uno de los niveles de calor más extremos desde que existen mediciones, al empatar como el mes más caluroso de la historia, de acuerdo con el servicio climático europeo Copernicus.

La temperatura promedio mundial alcanzó los 16.96 grados Celsius, una cifra que superó técnicamente por una centésima de grado el récord establecido en julio de 2023. Sin embargo, debido al margen de incertidumbre de las mediciones, Copernicus considera ambos registros estadísticamente empatados.

El comportamiento de agosto también contribuyó a que el hemisferio norte experimentara el verano más caluroso jamás registrado. De acuerdo con los datos disponibles, los ocho meses con las temperaturas más elevadas de la historia se han presentado desde julio de 2023.

Uno de los principales indicadores de preocupación fue la temperatura global respecto de los niveles preindustriales. En agosto, el planeta se ubicó 1.65 grados Celsius por encima de ese periodo, superando ampliamente el umbral de 1.5 grados establecido como referencia de largo plazo en el Acuerdo de París de 2015.

Samantha Burgess, responsable de estrategia climática de Copernicus, advirtió que el sistema climático está registrando condiciones que hace apenas una década habrían resultado excepcionales. El impacto, señaló, ya se refleja en la vida cotidiana mediante olas de calor, cierres de escuelas, presión sobre hospitales, afectaciones a carreteras y daños en infraestructura ferroviaria.

Los océanos también alcanzan niveles extremos

El calentamiento no se limitó a la superficie terrestre. Las temperaturas de los océanos durante agosto igualaron el récord histórico para ese mes, establecido en marzo de 2024.

Además, el 22 de agosto se registró el día con la temperatura media más elevada de los mares a nivel mundial, otro indicador de la persistencia del calentamiento oceánico.

En Estados Unidos, el comportamiento fue particularmente extremo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) informó que el verano de 2026, comprendido entre junio y agosto, fue el más caluroso registrado en los 48 estados continentales, al superar el récord establecido durante el llamado Dust Bowl de 1936.

La temperatura promedio del periodo fue de 23.54 grados Celsius, casi cuatro décimas por encima de la marca registrada hace 90 años. Agosto también rompió el récord mensual en ese país, con una temperatura promedio de 24.21 grados Celsius y una máxima diurna promedio de 31.42 grados.

El Niño agrava el calentamiento

Aunque el fenómeno de El Niño contribuye al incremento temporal de las temperaturas mundiales, científicos consultados por Copernicus señalaron que el principal factor detrás de la tendencia de calentamiento continúa siendo la acumulación de gases de efecto invernadero derivados de la quema de carbón, petróleo y gas natural.

Samantha Burgess explicó que, normalmente, El Niño añade entre una y dos décimas de grado Celsius a la temperatura global, por lo que su efecto es considerablemente menor frente al calentamiento provocado por las emisiones de combustibles fósiles.

La climatóloga Friederike Otto, del Imperial College London, sostuvo que el cambio climático está haciendo que cada episodio de El Niño ocurra sobre una base térmica más elevada, lo que favorece la aparición de nuevos récords de temperatura.

Los pronósticos apuntan además a que el actual fenómeno podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses. Expertos advierten que el aumento sostenido de las temperaturas puede favorecer olas de calor más severas, tormentas, inundaciones e incendios forestales.

El climatólogo Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, estimó que existe una creciente posibilidad de que 2026 termine como el año más caluroso registrado, superando a 2024, mientras que 2027 podría alcanzar niveles todavía mayores si se confirma un El Niño de intensidad extraordinaria.

Los registros de Copernicus utilizados para medir la temperatura mundial se remontan a 1940, mientras que los datos de la NOAA para Estados Unidos comenzaron en 1895. Las series globales históricas disponibles se remontan hasta 1880.

Ante esta tendencia, científicos y autoridades climáticas internacionales coinciden en que la reducción de las emisiones de combustibles fósiles será determinante para limitar el calentamiento y reducir los impactos cada vez más frecuentes sobre la salud, la infraestructura, los ecosistemas y la economía mundial.

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