El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) confirmó que la marca del pato Merlín, conocido popularmente como el “pato mundialista”, pertenece legalmente a la familia de Carla Ivette Gómez, luego de que se denunciara el uso indebido de su imagen por parte de diversas empresas durante su auge viral en el contexto del Mundial de la FIFA 2026.
El director del organismo, Vidal Llerenas, señaló en una publicación oficial que es “un hecho público y notorio” que Merlín es una mascota creada y difundida por la familia Gómez, a quienes corresponde la titularidad de la marca. El anuncio fue respaldado también por la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, a través de sus canales institucionales.
La decisión se da después de que la propia Carla Ivette Gómez acudiera al IMPI para formalizar el registro del ave, tras detectar al menos cuatro solicitudes previas realizadas por terceros que buscaban apropiarse del nombre y la imagen del popular pato, originario de Tláhuac, Ciudad de México.
De acuerdo con el registro público del IMPI, entre las solicitudes en disputa se encuentran las denominadas “El pato Merlín” y “El pato de la suerte”, presentadas por particulares de Jalisco, Ciudad de México y Yucatán, algunas de ellas incluso acompañadas por imágenes generadas con inteligencia artificial.
El caso ha generado amplio interés debido al fenómeno viral que convirtió a Merlín en un símbolo inesperado del ambiente mundialista en México. Su fama comenzó el 11 de junio, durante el partido inaugural del torneo, cuando la Selección Mexicana venció 2-0 a Sudáfrica. Ese día, la familia Gómez salió a vender bebidas en el centro histórico de la capital acompañada del pato, que vestía la camiseta del equipo nacional.
Las imágenes del ave rápidamente se difundieron en redes sociales, impulsadas por la afición y el ambiente festivo del Mundial, lo que convirtió al animal en un fenómeno digital que trascendió fronteras. La popularidad del “pato mágico”, como también fue apodado, llevó incluso a que la FIFA lo nombrara embajador del Mundial en Ciudad de México y a que fuera recibido en Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, el éxito viral también derivó en el uso no autorizado de su imagen por parte de marcas de distintos sectores, desde casas de apuestas hasta aerolíneas, lo que motivó la denuncia pública de la familia. “¿En qué momento nos pidieron permiso?”, cuestionó Carla Ivette Gómez, quien advirtió sobre el aprovechamiento comercial de su creación sin consentimiento.
Con la resolución del IMPI, la familia Gómez obtiene respaldo legal sobre la marca, en un caso que ha sido seguido de cerca por especialistas en propiedad intelectual debido a la rapidez con la que un fenómeno viral puede convertirse en activo comercial dentro del contexto de grandes eventos internacionales como la Copa del Mundo.
El caso del “pato mundialista” no solo refleja el impacto cultural del Mundial 2026 en México, sino también los retos que enfrentan las familias y creadores independientes ante la explotación comercial de contenidos virales en la era digital.