El gobierno de Estados Unidos reforzó su política para impedir el llamado turismo de maternidad, práctica que consiste en viajar al país con el propósito principal de dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para el recién nacido.
El Departamento de Estado señala actualmente que el nacimiento de un hijo en territorio estadounidense con el objetivo de obtener su ciudadanía no constituye una finalidad permitida para una visa de visitante. Esta política se encuentra vigente desde una modificación adoptada en 2020 para los visados de categoría B.
La dependencia sostiene que los funcionarios consulares pueden negar una visa cuando existen elementos para considerar que el propósito principal del viaje es dar a luz en Estados Unidos para que el menor obtenga la ciudadanía.
La normativa también contempla consecuencias cuando los solicitantes proporcionan información falsa durante el proceso. El Departamento de Estado señala que la tergiversación deliberada de un hecho relevante para obtener una visa puede generar una inelegibilidad permanente bajo la Sección 212(a)(6)(C)(i) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
La administración estadounidense ha señalado además su preocupación por empresas e intermediarios que ofrecen servicios relacionados con el turismo de maternidad y que, de acuerdo con las autoridades, pueden orientar a los solicitantes para ocultar el verdadero propósito de sus viajes.
La medida no implica que una persona embarazada tenga prohibido viajar automáticamente a Estados Unidos. Las reglas oficiales establecen que una visa de visitante puede utilizarse para determinados tratamientos médicos, pero el turismo de maternidad como propósito principal para obtener la ciudadanía del menor no está permitido.
Los solicitantes deben demostrar que cumplen con los requisitos correspondientes a la categoría de visa solicitada y proporcionar información veraz durante el proceso consular. Entre las causas de inelegibilidad contempladas por la legislación estadounidense se encuentra precisamente la presentación deliberada de información falsa o el fraude para obtener una visa.
El endurecimiento de los controles forma parte de una política migratoria más amplia de la administración del presidente Donald Trump, que ha incrementado las medidas de revisión y restricciones para determinados grupos de extranjeros.
De acuerdo con el Departamento de Estado, las autoridades consulares mantienen la facultad de evaluar las circunstancias particulares de cada solicitud y determinar si el solicitante reúne las condiciones para recibir una visa.
La política busca impedir que el sistema de visas de visitante sea utilizado para fines distintos a los autorizados y combatir posibles prácticas fraudulentas relacionadas con el denominado turismo de maternidad.