Mario Alberto Lover Martínez, exintegrante de la extinta Policía Federal, permanece oficialmente como “desaparecido en combate” más de un año después de haber sido reportado muerto mientras participaba como voluntario extranjero en la guerra entre Rusia y Ucrania.
La última comunicación que tuvo con su familia ocurrió alrededor del 7 de junio de 2025, cuando llamó desde el frente de batalla para felicitar a su madre, Amalia, por su cumpleaños. Dos días después, sus familiares recibieron un mensaje de su comandante, un colombiano identificado como Dante, quien informó que Lover había muerto durante un ataque con drones y ráfagas de fuego en una zona fronteriza.
De acuerdo con su primo, Ernesto Zárate, el grupo familiar de WhatsApp recibía avisos cada vez que Lover salía a una misión. En aquella ocasión, el exagente informó que regresaría y compartió videos de su unidad mientras realizaba una oración antes de entrar en combate.
Sin embargo, su cuerpo quedó en el terreno y hasta ahora no existe certeza sobre si fue recuperado. La familia continúa a la espera de su repatriación y enfrenta un proceso que, según sus integrantes, permanece detenido debido a la falta de una confirmación oficial del fallecimiento.
Lover tenía 37 años cuando viajó a Ucrania en febrero de 2025. Había iniciado su carrera militar a los 18 años en el Ejército, donde permaneció más de ocho años, antes de incorporarse a la Policía Federal, institución en la que trabajó durante cinco años.
Durante su trayectoria buscó formar parte de la Gendarmería y obtuvo una licenciatura en Derecho mediante un programa interno. También recibió entrenamiento especializado, incluidos cursos con Marines de Estados Unidos y capacitación en estrategia militar y tecnología.
Tras la desaparición de la Policía Federal y su transición hacia la Guardia Nacional durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Lover se convirtió en una de las voces visibles del descontento de los elementos que denunciaban problemas relacionados con antigüedad y prestaciones.
Posteriormente trabajó como jefe de seguridad de servidores públicos y senadores, hasta que recibió una oferta para incorporarse a las fuerzas extranjeras que combaten del lado de Ucrania. De acuerdo con su familia, la propuesta incluía un contrato de seis meses, seguro de vida y un salario que podía aumentar dependiendo del frente y la peligrosidad de las misiones.
Antes de viajar, Lover acudió a Estados Unidos para realizar pruebas psicométricas, físicas y de armamento. Después regresó a México y, según su primo, recibió la notificación de que había sido aceptado. Posteriormente viajó a Alemania y entró a Ucrania desde Polonia.
Jesús López Zamora, dirigente de Policías con Dignidad, Valor y Justicia, aseguró que durante 2025 tenía conocimiento de al menos 18 expolicías federales que combatían en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania, además de otros 35 que esperaban autorización para trasladarse al país.
Para la especialista en seguridad Sophia Huett, la participación de exintegrantes de la Policía Federal en conflictos armados en el extranjero refleja también la pérdida de un capital humano especializado tras la desaparición de esa corporación.
La experta señaló que los elementos acumulaban años de experiencia operativa en entidades con altos niveles de violencia, además de capacitación técnica y una identidad profesional vinculada con la disciplina, el trabajo en equipo y el riesgo.
La familia de Lover asegura que él llegó a expresar su intención de regresar debido a que las condiciones en Ucrania no eran como se las habían planteado inicialmente. Sin embargo, de acuerdo con Zárate, abandonar el contrato antes de tiempo podía ser considerado deserción y tener consecuencias penales.
Arcelia Lover, hermana del exagente, explicó que el proceso para recuperar los restos permanece estancado porque no existe una confirmación oficial de su fallecimiento. La familia ha sido informada de que tendría que esperar a que se produzca una tregua entre Rusia y Ucrania que permita recuperar y entregar el cuerpo.
A esto se suma la dificultad económica de viajar a Ucrania para realizar pruebas de ADN y cumplir con los requisitos necesarios para reclamar posibles compensaciones.
El Gobierno de México no ha informado oficialmente cuántos connacionales participan en el conflicto. De acuerdo con información de medios y fuentes extraoficiales, al menos siete mexicanos habrían muerto en combate en las filas ucranianas entre 2024 y 2026.
En los últimos años, las embajadas de Rusia y Ucrania en México han intercambiado acusaciones sobre el reclutamiento de mexicanos. Moscú sostiene que la contratación de combatientes extranjeros constituye una violación de la Convención de Viena, mientras que Kiev rechaza la existencia de “mercenarios” y sostiene que quienes participan lo hacen de manera voluntaria.
Mientras continúa la guerra, la familia de Mario Alberto Lover permanece a la espera de una confirmación definitiva sobre su destino y de la posibilidad de recuperar sus restos.
Un año después, la familia de un exagente federal mexicano sigue esperando sus restos
Mario Alberto Lover Martínez murió, según sus compañeros, durante un ataque en Ucrania en junio de 2025. Sin embargo, oficialmente continúa como “desaparecido en combate” y sus familiares aún esperan la repatriación.
El exintegrante de la Policía Federal se había incorporado meses antes a las fuerzas extranjeras que combaten del lado de Ucrania.
Su familia sigue sin certeza sobre dónde están sus restos.