El escritor mexicano Gonzalo Celorio fue distinguido este jueves con el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025, en una ceremonia cargada de simbolismo celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, donde la emoción y la memoria personal marcaron su discurso.
Con la voz entrecortada, el autor de Tres lindas cubanas evocó el lecho de muerte de su padre, recordando una frase que definió como profética: “Tú llegarás, hijo. Si no puedes, yo te empujo”. Más de seis décadas después, Celorio respondió desde el estrado: “Hoy llegué, papá, justamente hoy, 64 años después. Gracias”, provocando un silencio reverencial entre los asistentes.
El galardón, entregado por el rey Felipe VI, reconoce no solo la trayectoria literaria del mexicano, sino también su contribución al fortalecimiento del idioma español como vínculo cultural entre naciones. Durante su intervención, el monarca subrayó que España y México son “más que hermanos”, unidos por una lengua común.
En el acto también participó el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien definió la obra de Celorio como un “ensayo literario sobre la vida”, destacando su capacidad para entrelazar memoria, historia y ficción. El funcionario hizo además un reconocimiento al legado del exilio republicano español en México, recordando la llegada del barco Mexique en 1937 y la acogida de los llamados “Niños de Morelia”, episodio que marcó la formación intelectual de generaciones, incluido el propio autor en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Celorio se convierte así en el octavo mexicano en recibir el Premio Cervantes, sumándose a figuras como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Elena Poniatowska, consolidando la presencia de México en la élite de la literatura en español.
Por su parte, María José Gálvez, integrante del jurado, destacó que la elección fue unánime debido a la “notable elegancia y hondura reflexiva” de su obra, la cual explora la identidad, la memoria y la educación sentimental desde una perspectiva profundamente humanista.
En su discurso, Celorio reflexionó sobre la identidad mexicana, afirmando que esta no puede entenderse sin su vínculo con la cultura española. Retomando ideas de Carlos Fuentes, señaló que México forma parte del “territorio de la Mancha”, donde la lengua española no fue imposición, sino base de una construcción cultural propia.
Asimismo, defendió la novela como un género “impuro” y “libertario”, capaz de narrar lo verosímil más allá de los hechos, y rindió homenaje a su madre, quien renunció a la lectura durante años como acto de fe, subrayando el peso simbólico de la literatura en su vida.
Al cierre, el autor sintetizó su trayectoria como una existencia dedicada a la palabra, ya fuera como escritor, docente o editor. Y ante una pregunta recurrente, dejó una respuesta que resume su visión del lenguaje: “La palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra: palabra”.