El Instituto Nacional de Antropología e Historia descubrió una serie de tumbas y enterramientos prehispánicos con más de mil 800 años de antigüedad en el municipio de Tula de Allende, durante trabajos de salvamento arqueológico vinculados con la construcción del Tren de Pasajeros México-Querétaro.
Los hallazgos fueron realizados en el sitio conocido como Ignacio Zaragoza, donde arqueólogos localizaron contextos funerarios pertenecientes al periodo de auge de Teotihuacán, entre ellos tumbas semejantes a las llamadas “tumbas de tiro”, osamentas humanas y diversas ofrendas cerámicas.
De acuerdo con especialistas del INAH, el asentamiento habría sido ocupado entre los años 225 y 550-600 después de Cristo, durante la expansión teotihuacana, aunque también presentó reocupaciones menores en el Posclásico Tardío.
#ÚLTIMAHORA 🚨 En Tula, Hidalgo, el INAH descubre serie de enterramientos de época teotihuacana
— INAH (@INAHmx) May 18, 2026
• El equipo de salvamento arqueológico que acompaña los trabajos del Tren México-Querétaro ha explorado cistas y tumbas semejantes a las de tiro
Entérate: https://t.co/IpHYKrjO7y pic.twitter.com/QgKh1V73BU
El equipo arqueológico informó que dentro de un antiguo conjunto doméstico fueron identificadas cinco tumbas con características similares a las tumbas de tiro, estructuras funerarias que cuentan con un conducto vertical que conduce a cámaras subterráneas.
La arqueóloga Juana Mitzi Serrano Rivero explicó que dos de las tumbas fueron halladas dentro de una habitación: una ubicada al norte con dos cavidades orientadas de este a oeste y otra al sur con una sola cavidad orientada hacia el este.
Las excavaciones permitieron identificar estructuras construidas directamente sobre el tepetate y aprovechando las formaciones rocosas naturales del terreno.
En una de las cámaras funerarias fueron recuperados restos de al menos ocho individuos, en su mayoría adultos, junto con 47 vasijas miniatura utilizadas como ofrendas mortuorias.
Los especialistas detallaron que se localizaron entierros individuales y colectivos, algunos con cuerpos colocados en posición sedente. También se encontraron restos óseos infantiles y juveniles; de manera preliminar, antropólogos físicos identificaron al menos a un menor de entre 8 y 11 años de edad.
Además de las vasijas, el equipo recuperó diversos objetos ornamentales elaborados con concha nácar, pendientes semicirculares, placas decorativas y vasos esgrafiados, parte de los cuales fueron extraídos junto con bloques de tierra para realizar microexcavaciones y estudios especializados en laboratorio.
Las investigaciones forman parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren México-Querétaro, cuyos trabajos comenzaron en septiembre de 2025 sobre una superficie cercana a los 2 mil 400 metros cuadrados que coincide con el trazo ferroviario.
La arqueóloga Laura Magallón Sandoval explicó que los primeros indicios surgieron tras detectar fragmentos de cerámica asociados a las culturas Coyotlatelco y Mexica. Posteriormente, mediante excavaciones y pozos de sondeo, se identificaron muros prehispánicos, conjuntos habitacionales, patios centrales y espacios residenciales orientados en ejes norte-sur y este-oeste.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este tipo de descubrimientos permite ampliar el conocimiento sobre las formas de vida y organización social de los pueblos que habitaron la región hace más de un milenio.
“La importancia del salvamento arqueológico permite conocer, preservar y estudiar la memoria profunda de los territorios”, señaló la funcionaria al subrayar que las obras de infraestructura pueden desarrollarse de manera paralela con acciones de investigación y conservación del patrimonio histórico.
Especialistas indicaron que el sitio Ignacio Zaragoza forma parte de una región con múltiples asentamientos relacionados con la expansión de Teotihuacán en el norte de Tula. El arqueólogo Jonathan Velázquez Palacios explicó que en la zona existen otros puntos arqueológicos relevantes como Chingú, El Tesoro, Acoculco, El Llano y La Malinche, donde también se han localizado entierros vinculados con tradiciones teotihuacanas y zapotecas.
Los investigadores añadieron que esta región habría sido utilizada desde tiempos prehispánicos para la extracción de cal, material que posiblemente fue empleado en estucos y recubrimientos arquitectónicos de Teotihuacán, una de las ciudades más importantes de Mesoamérica.