México no ha logrado mejorar su productividad en los últimos 25 años e incluso registra un retroceso respecto a finales del siglo pasado, advirtió el economista Santiago Levy, al señalar que la segmentación entre la economía formal e informal es el principal obstáculo para el crecimiento sostenido del país.
Durante la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA México, el también exvicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo calificó esta situación como “la tragedia de México”, al explicar que, pese a contar con estabilidad macroeconómica, tratados comerciales y sectores exportadores modernos, el país no ha logrado acelerar su desarrollo económico.
Levy, investigador sénior de Brookings Institution, expuso que la economía mexicana se ha polarizado: por un lado, un grupo reducido de empresas altamente productivas vinculadas al comercio exterior, y por otro, una amplia base de unidades económicas de baja productividad, en su mayoría informales.
Según sus estimaciones, un peso invertido en empresas formales genera 39% más Producto Interno Bruto (PIB) que uno destinado a negocios informales. En este sentido, afirmó que si los recursos de las últimas dos décadas se hubieran canalizado al sector formal, la productividad nacional sería cerca de 27% mayor y el ingreso per cápita hasta 17% más alto, sin necesidad de incrementar horas de trabajo o inversión.
El diagnóstico fue respaldado por Eduardo Osuna, quien señaló que México no ha logrado superar el 2% de crecimiento anual en el mismo periodo y ha descendido del lugar 11 al 15 entre las economías más grandes del mundo.
En materia laboral, Levy subrayó que la formalidad apenas ha avanzado, al pasar de 39% a 44% en más de dos décadas, mientras que en 2025 más de la mitad de los trabajadores permanecían en la informalidad. Asimismo, indicó que el número de empresas informales ha aumentado, representando más del 80% del total, de acuerdo con datos de censos económicos.
El economista enfatizó que la informalidad no necesariamente implica ilegalidad, sino que responde a un sistema de incentivos que hace más barato operar fuera del marco formal. Señaló que las empresas y trabajadores formales enfrentan cargas cercanas al 35% del salario en contribuciones al Instituto Mexicano del Seguro Social, así como a Afores e Infonavit, sin recibir siempre servicios proporcionales.
En este contexto, advirtió que reformas laborales que incrementan costos —como aumentos salariales, más vacaciones o reducción de la jornada— podrían encarecer aún más la formalidad si no consideran la realidad de la economía informal.
Finalmente, Levy hizo un llamado a construir un acuerdo social que permita reformar de manera gradual las políticas laborales, fiscales y de protección social. “México no podrá crecer con inclusión si no enfrenta de fondo la segmentación entre formalidad e informalidad”, concluyó.