El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado este lunes a Peter Hegemann, Georg Nagel y Karl Deisseroth por sus aportaciones al desarrollo de la optogenética, una técnica que permitió observar y controlar la actividad de las células nerviosas mediante estímulos luminosos.
El Comité Nobel destacó que los tres científicos sentaron las bases de una nueva era en las neurociencias al desarrollar herramientas capaces de revelar cómo funcionan los circuitos neuronales relacionados con los sentidos, la memoria, las emociones y el comportamiento.
Hegemann, de 71 años, y Nagel, de 73, descubrieron a principios de la década de 2000 la canalrodopsina, una proteína presente en las membranas celulares de algas unicelulares del género Chlamydomonas. La proteína llamó la atención de los investigadores por su capacidad para responder a la luz.
Cuando la canalrodopsina recibe luz azul, abre un canal que permite el paso de iones hacia el interior de la célula, generando un impulso eléctrico. Los científicos comprobaron que esta propiedad podía transferirse a otras células para hacerlas sensibles a la luz.
A partir de este descubrimiento, Karl Deisseroth, de 54 años, introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas. En 2005 demostró que era posible desencadenar señales nerviosas al iluminar las células con luz azul y, dos años después, consiguió aplicar el mecanismo en el cerebro de ratones vivos.
El procedimiento, conocido como optogenética, permitió a los investigadores activar o inhibir grupos específicos de neuronas con una precisión que anteriormente no era posible. De esta manera, el cerebro dejó de ser observado únicamente como un conjunto de estructuras y comenzó a estudiarse a partir de los circuitos que intervienen directamente en determinadas funciones.
“Los galardonados han sentado las bases de una nueva era en las neurociencias”, señaló el Comité Nobel, que decidió otorgar a cada uno de los científicos una tercera parte del premio.
Per Svenningsson, presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, destacó que la optogenética ofrece nuevas posibilidades para elaborar mapas del cerebro y comprender su funcionamiento con un nivel de detalle que antes parecía inalcanzable.
Actualmente, Hegemann y Nagel desarrollan su trabajo académico en las universidades Humboldt de Berlín y de Würzburg, respectivamente, en Alemania, mientras Deisseroth trabaja en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.
El impacto de la técnica también se ha extendido al estudio de enfermedades. Investigadores de todo el mundo utilizan la optogenética para identificar circuitos neuronales relacionados con recuerdos, emociones y comportamientos específicos, incluidos aquellos vinculados con trastornos neurológicos y psiquiátricos.
Además, la herramienta comenzó a explorar aplicaciones médicas. Entre ellas destaca el uso de canalrodopsina para intentar recuperar parcialmente la visión en personas con discapacidad visual.
Con este reconocimiento, el Nobel de Medicina 2026 destaca una tecnología que transformó la investigación del cerebro y abrió nuevas posibilidades para comprender cómo la actividad de grupos específicos de neuronas puede generar percepciones, recuerdos, emociones y conductas.