La temporada de Día de Muertos dejaría ventas por mil 034 millones de pesos para la industria panificadora de México durante 2026, con una producción estimada de 4 mil 545 toneladas de pan de muerto, equivalentes a aproximadamente 4.5 millones de kilogramos, informó Julián Castañón, representante de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa).
De acuerdo con las estimaciones del sector, el precio promedio alcanzaría los 227.50 pesos por kilogramo, lo que representaría un incremento de 2 por ciento respecto a 2025. Sin embargo, los precios varían según el establecimiento, los ingredientes utilizados y el tamaño de las piezas.
Este producto tradicional, cuya demanda aumenta durante las celebraciones del Día de Muertos, el próximo 2 de noviembre, representa una importante actividad económica para panaderías de distintos tamaños, desde pequeños negocios familiares hasta grandes establecimientos comerciales.
Castañón destacó que, aunque las panaderías han diversificado su oferta para responder a las preferencias de los consumidores, el pan de muerto tradicional cubierto de azúcar continúa encabezando las ventas. Entre las variedades rellenas, la de nata es la más solicitada, seguida de nuevas propuestas con queso crema y zarzamora, así como chocolate.
La elaboración de este producto también beneficia a una amplia cadena de suministro que involucra a productores y proveedores de trigo, harina, huevos, leche, mantequilla y azúcar, además de empresas de transporte y fabricantes de envases.
El representante de la Canainpa señaló que la industria panificadora cuenta con aproximadamente 59 mil 500 establecimientos en el país y genera entre 530 mil y 550 mil empleos directos. Si se considera el conjunto de actividades vinculadas con su cadena productiva, el número de puestos de trabajo supera el millón y medio.
En cuanto al comportamiento de los precios del pan en general, Castañón no anticipó incrementos generalizados para el cierre de 2026 ni para los primeros meses de 2027. No obstante, explicó que cada negocio deberá evaluar sus costos laborales, salarios, prestaciones, rentas y materias primas antes de determinar posibles ajustes.
Entre los factores que inciden en la operación de las panaderías se encuentran las fluctuaciones de los precios de los insumos agropecuarios y los costos de energía. En este último rubro, destacó que el uso de hornos más eficientes permite reducir el consumo energético, mientras que las bajas temperaturas suelen favorecer las ventas de productos de panificación.
El sector también enfrenta cambios en los hábitos de consumo. De acuerdo con Castañón, algunos clientes disponen de menos tiempo para comprar y preparar alimentos, visitan con menor frecuencia las panaderías y concentran sus compras de pan dulce durante las primeras horas del día.
Ante este panorama, los establecimientos han ampliado su oferta con café, desayunos, alimentos preparados, porciones pequeñas y alternativas integrales o sin azúcar, además de incorporar distintas modalidades de pago para atender las necesidades de sus clientes.
Aunque el efectivo continúa siendo una opción práctica para las compras de bajo monto, el representante reconoció que cada vez más consumidores requieren pagar con tarjeta u otros medios electrónicos.
“Los que están creciendo están oyendo las necesidades de su consumidor”, sostuvo Castañón, al destacar que la adaptación a las nuevas preferencias resulta fundamental para mantener la competitividad del sector.