En México, el 66.4 por ciento de la población reportó haber tenido algún tipo de ahorro durante 2024, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La cifra representa un incremento cercano a 10 puntos porcentuales respecto a 2012, cuando únicamente el 50.8 por ciento de las personas manifestó contar con algún mecanismo de ahorro.
El estudio también muestra una ligera diferencia por género: el 67.3 por ciento de los hombres declaró ahorrar, frente al 65.6 por ciento de las mujeres, una brecha que, si bien existe, no es significativa en términos estadísticos.
Sin embargo, los datos revelan que el ahorro en México continúa realizándose mayoritariamente fuera del sistema financiero formal. Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el método más común es guardar el dinero en casa, opción elegida por el 41 por ciento de los ahorradores. Le siguen las tandas, con 20 por ciento, y las cajas de ahorro en el trabajo o con conocidos, con 13 por ciento. En contraste, solo el 17 por ciento cuenta con una cuenta de ahorro o cheques en el banco, y apenas el 3 por ciento invierte o deposita su dinero a plazo para obtener rendimientos.
Aunque el número de personas que ahorra ha aumentado, la encuesta advierte que esta práctica no está orientada, en la mayoría de los casos, a la construcción de una jubilación. En 2024, solo el 42.2 por ciento de la población contaba con una cuenta de ahorro para el retiro o una AFORE formal. Además, entre quienes sí disponen de ella, las aportaciones voluntarias son poco frecuentes, lo que limita el monto acumulado a largo plazo.
De acuerdo con la ENIF, poco más de la mitad de la población planea sostenerse en la vejez mediante una pensión o jubilación; no obstante, una proporción considerable anticipa que seguirá trabajando o dependerá de apoyos gubernamentales para cubrir sus gastos. El estudio México, ¿cómo vamos con el ahorro para el retiro? señala que entre las principales razones para no realizar aportaciones voluntarias se encuentran los bajos ingresos, el desconocimiento sobre cómo hacerlas y sus beneficios, así como la desconfianza en el sistema financiero.
Entonces, ¿para qué ahorran los mexicanos? Según Manuel López García, economista de la Universidad de las Américas Puebla, los principales motivos están relacionados con gastos inmediatos o de corto plazo, como salud, emergencias médicas y educación. También se ahorra para comprar alimentos, organizar celebraciones o adquirir bienes como un automóvil.
Ante este panorama, la Condusef recomienda mantener un equilibrio entre el ahorro para emergencias y el ahorro para el retiro. La institución advierte que guardar el dinero en casa implica riesgos de pérdida o gasto no planeado, por lo que sugiere utilizar cuentas bancarias o instrumentos financieros seguros. Asimismo, señala que realizar aportaciones voluntarias, incluso pequeñas pero constantes, puede fortalecer el hábito del ahorro sin afectar de manera significativa el presupuesto familiar.
Aunque no existe un monto ideal único, los especialistas sugieren que el fondo de emergencia sea equivalente a entre tres y seis meses de gastos básicos, lo que permite enfrentar contingencias sin comprometer la estabilidad financiera ni el ahorro destinado al retiro. La Condusef subraya que una cultura del ahorro más sólida no solo reduce la dependencia del crédito caro, sino que también contribuye a asegurar un retiro más estable y digno.