Un nuevo medicamento experimental contra la hepatitis B podría marcar un avance histórico en el tratamiento de una de las enfermedades infecciosas más letales del mundo, luego de que estudios internacionales demostraran que algunos pacientes lograron una “cura funcional” y pudieron suspender la terapia sin que el virus reapareciera.
Los hallazgos fueron publicados este jueves en la prestigiosa revista científica New England Journal of Medicine y presentados durante una reunión médica internacional en Barcelona, España.
De acuerdo con los investigadores, uno de cada cinco pacientes tratados con el fármaco experimental bepirovirsen logró reducir el virus a niveles tan bajos que su propio sistema inmunitario pudo mantenerlo bajo control incluso después de suspender el tratamiento.
“No habíamos tenido un tratamiento que alcanzara este nivel de cura”, afirmó el doctor Seng Gee Lim, del National University Health System de Singapur, quien participó en la coordinación de los estudios financiados por las farmacéuticas GSK e Ionis Pharmaceuticals.
La hepatitis B crónica representa uno de los mayores desafíos sanitarios a nivel mundial. La enfermedad puede derivar en cáncer de hígado, cirrosis o insuficiencia hepática y provoca alrededor de 1.1 millones de muertes cada año.
Aunque existe una vacuna altamente eficaz para prevenir la infección, quienes desarrollan la forma crónica de la enfermedad generalmente requieren tratamientos de por vida para mantener el virus controlado y evitar daños hepáticos.
Actualmente, más de 250 millones de personas viven con hepatitis B crónica en el mundo, mientras que en Estados Unidos se estima que alrededor de 1.7 millones de personas padecen esta condición.
El nuevo medicamento, conocido como bepirovirsen o “bepi”, fue desarrollado por GSK e Ionis Pharmaceuticals y actualmente se encuentra bajo revisión acelerada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que prevé emitir una decisión en octubre próximo. Autoridades regulatorias de Europa, Japón y China también analizan su aprobación.
La especialista Anna Lok, experta en hepatitis de la Universidad de Michigan y ajena a la investigación, calificó los resultados como “un gran paso”, aunque advirtió que aún será necesario realizar más estudios para determinar cuánto tiempo puede mantenerse esta remisión funcional del virus.
El tratamiento actúa directamente sobre los componentes genéticos del virus de la hepatitis B, suprimiendo su capacidad de replicación y reduciendo una proteína clave que le permite mantenerse oculto dentro del organismo.
La vicepresidenta de GSK, Melanie Paff, explicó que el medicamento también ayuda a estimular la respuesta del sistema inmunitario, lo que facilita que el propio cuerpo mantenga bajo control la infección.
Los ensayos clínicos incluyeron a mil 838 pacientes, quienes recibieron durante seis meses inyecciones semanales del nuevo fármaco o de un placebo, además de continuar con sus tratamientos convencionales.
Aquellos pacientes que lograron mantener niveles indetectables del virus durante seis meses después de suspender las inyecciones también pudieron dejar sus medicamentos habituales sin presentar señales de recaída.
Los investigadores continúan realizando estudios para comprender por qué solo algunos pacientes responden favorablemente al tratamiento y cuánto tiempo puede prolongarse la llamada “cura funcional”.
De acuerdo con los primeros seguimientos realizados por GSK, la mayoría de los pacientes que alcanzaron esta respuesta positiva continuaban estables hasta tres años después de finalizar la terapia.
Especialistas consideran que, de confirmarse estos resultados a largo plazo, el bepirovirsen podría transformar el tratamiento mundial contra la hepatitis B y abrir una nueva etapa en la lucha contra una enfermedad que durante décadas ha carecido de una cura efectiva.