Un experimento sin precedentes realizado en la superficie de Marte ha revelado la presencia de una amplia diversidad de moléculas orgánicas, algunas de ellas consideradas esenciales en el origen de la vida en la Tierra. El hallazgo fue realizado por el rover Curiosity, operado por la NASA.
De acuerdo con un comunicado de la Universidad de Florida, los resultados indican que la superficie marciana podría conservar compuestos orgánicos durante miles de millones de años, lo que refuerza la posibilidad de que existan rastros de vida antigua en el planeta. Sin embargo, los científicos subrayan que el experimento no permite distinguir si estos compuestos tienen origen biológico o si se formaron mediante procesos geológicos o llegaron a través de meteoritos.
La investigación, liderada por Amy Williams, fue publicada el 21 de abril en la revista Nature Communications. “Creemos que estamos ante materia orgánica que se ha conservado en Marte durante 3 mil 500 millones de años”, afirmó la especialista, quien participa en las misiones Curiosity y Perseverance.
El estudio utilizó la técnica de termoquimiolisis, que consiste en aplicar calor para descomponer moléculas orgánicas complejas en compuestos más simples y analizables. Gracias a este método, se identificaron más de 20 compuestos químicos, incluyendo una molécula con nitrógeno similar a los precursores del ADN, así como benzotiofeno, una sustancia que suele llegar a los planetas a través de meteoritos.
Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que algunos de los componentes básicos de la vida pudieron haber sido transportados tanto a la Tierra como a Marte por impactos extraterrestres. No obstante, los expertos coinciden en que para confirmar la existencia de vida pasada será necesario traer muestras de roca marciana a la Tierra para su análisis detallado.
El rover Curiosity, que aterrizó en el cráter Gale en 2012, realizó este experimento en la región de Glen Torridon, una zona rica en minerales arcillosos que favorecen la preservación de compuestos orgánicos. El análisis fue posible gracias al instrumento SAM (Análisis de Muestras en Marte), clave en el estudio de la química y habitabilidad del planeta.
Los resultados llegan en un momento clave para la exploración espacial, ya que futuras misiones como Rosalind Franklin y Dragonfly planean incorporar esta misma técnica para continuar la búsqueda de compuestos orgánicos en otros mundos.
Para los científicos, el avance demuestra que la detección de carbono orgánico preservado en otros planetas es posible, acercando a la humanidad a responder una de sus preguntas más fundamentales: si alguna vez existió vida más allá de la Tierra.