Un avance científico podría transformar la forma en que se diagnostica y monitorea la enfermedad de Alzheimer. Investigadores desarrollaron un análisis de sangre capaz de detectar y clasificar la progresión del padecimiento con un nivel de precisión comparable al de las tomografías por emisión de positrones (TEP), una de las herramientas más utilizadas actualmente para evaluar el daño cerebral asociado a esta enfermedad neurodegenerativa.
La prueba representa una alternativa potencialmente más accesible, económica y menos invasiva frente a los métodos diagnósticos tradicionales, que suelen requerir estudios de imagen especializados o procedimientos como las punciones lumbares para analizar biomarcadores presentes en el líquido cefalorraquídeo.
El equipo científico diseñó un modelo basado en la medición de dos formas específicas de la proteína tau presentes en la sangre. Esta proteína desempeña un papel clave en el desarrollo del Alzheimer, ya que su acumulación anormal en el cerebro está estrechamente relacionada con la degeneración neuronal y el deterioro cognitivo.
Para evaluar la efectividad del método, los investigadores analizaron muestras de más de mil personas con distintos niveles de función cognitiva. El estudio incluyó participantes sin deterioro mental, pacientes con deterioro cognitivo leve, personas diagnosticadas con demencia asociada al Alzheimer y pacientes con otras enfermedades neurodegenerativas.
Los resultados mostraron que la clasificación obtenida mediante el análisis sanguíneo coincidió de manera estrecha con los hallazgos obtenidos a través de las tomografías cerebrales TEP, lo que sugiere que la prueba podría convertirse en una herramienta confiable para identificar las distintas etapas de la enfermedad.
El especialista Randy D’Amico, quien no participó en la investigación pero evaluó los resultados, consideró que el desarrollo podría ampliar significativamente el acceso a las pruebas biológicas para detectar Alzheimer.
Según el experto, si los hallazgos son confirmados en investigaciones posteriores de mayor escala, esta tecnología podría facilitar la identificación temprana de pacientes y mejorar la capacidad de los médicos para determinar el grado de avance de la enfermedad.
La posibilidad de establecer una estadificación precisa del Alzheimer, similar a la que se realiza en distintos tipos de cáncer, permitiría personalizar los tratamientos y seleccionar con mayor eficacia las terapias más adecuadas para cada etapa del padecimiento.
Los especialistas consideran que una detección más temprana podría abrir la puerta a intervenciones oportunas destinadas a ralentizar el deterioro cerebral y mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente ahora que continúan desarrollándose nuevos tratamientos dirigidos a las fases iniciales de la enfermedad.
No obstante, los investigadores subrayan que aún será necesario realizar estudios adicionales en poblaciones más amplias y diversas para confirmar la precisión, confiabilidad y aplicabilidad clínica del análisis de sangre antes de que pueda incorporarse de manera generalizada a la práctica médica.
El hallazgo representa uno de los avances más prometedores en la búsqueda de métodos menos invasivos para combatir una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y que se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores.