Para miles de personas migrantes, la frontera con Estados Unidos comienza mucho antes de llegar al norte de México. Especialistas y organizaciones señalan que el país se ha convertido en una especie de “muro virtual” que filtra los flujos migratorios, mientras quienes permanecen en territorio mexicano enfrentan obstáculos crecientes para regularizarse e integrarse.
El índice “Semillas en Trayectoria” sitúa en 0.6 sobre 1 el nivel de integración de la población migrante en México y documenta distintas formas de discriminación y dificultades para acceder a derechos y servicios básicos.
La experiencia de la activista nicaragüense Amarilis Eunice refleja algunas de estas barreras. Tras llegar a México en 2024 para escapar de la persecución política en Nicaragua, tardó casi nueve meses en obtener los documentos necesarios para comenzar una nueva vida.
Durante ese periodo no pudo abrir una cuenta bancaria ni conseguir empleo. Sin embargo, considera que su situación fue más favorable que la de otras personas que permanecen durante más de un año en espera de una resolución migratoria.
Eunice, subdirectora de Comunidad y Acompañamiento de Casa Centroamérica, relató el caso de una mujer a quien acompaña y que lleva más de un año esperando que avance su solicitud. Aunque fue aceptada y obtuvo dos becas para cursar maestrías, no ha podido inscribirse porque carece de una resolución migratoria.
Discriminación y obstáculos
Los datos del índice muestran que casi 60 por ciento de las personas migrantes percibió discriminación al buscar empleo, mientras que 59 por ciento reportó haberla experimentado en centros de salud.
En el acceso a vivienda, 4.9 por ciento señaló haber enfrentado discriminación al intentar alquilar un inmueble, una proporción casi tres veces superior a la registrada entre la población local, de 1.8 por ciento.
Las personas desplazadas presentan además la mayor tasa de negación del derecho a la educación, con 4.6 por ciento, y la percepción más elevada de discriminación en este ámbito, con 63.9 por ciento.
José Antonio Aguilar, coautor del estudio y director de RacismoMX, advirtió que los resultados reflejan una realidad previa a 2025, pues el análisis utiliza información censal disponible hasta 2024, antes del regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y del endurecimiento de la política migratoria estadounidense.
A juicio del especialista, las condiciones de integración podrían haberse deteriorado desde 2025 debido a políticas más restrictivas adoptadas por México, en parte como consecuencia de las presiones y medidas implementadas por Estados Unidos.
Aguilar sostiene que México se ha convertido en un “muro virtual” estadounidense, al funcionar como un filtro que limita el avance de las personas migrantes hacia la frontera norte.
Entre las prácticas que contribuyen a este efecto, señaló las demoras en la entrega de documentos y en la resolución de solicitudes de refugio, procesos que pueden impedir que las personas trabajen, continúen sus estudios, abran cuentas bancarias o accedan plenamente a servicios.
Caen los cruces hacia Estados Unidos
La reducción de los flujos migratorios hacia Estados Unidos coincide con este escenario. Datos de la Patrulla Fronteriza estadounidense muestran que los encuentros con migrantes en la frontera con México disminuyeron más de 84 por ciento entre 2024 y el año fiscal 2025, al pasar de más de 1.5 millones a 237 mil 538.
A esta situación se suma la reducción en la expedición de documentos para personas en situación vulnerable. De acuerdo con cifras de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), México redujo en 97 por ciento la emisión de Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias en 2024 respecto al año anterior.
La cifra pasó de 128 mil 974 tarjetas en 2023 a 3 mil 755 entre enero y noviembre de 2024, según los datos citados por el organismo.
Para especialistas y organizaciones que trabajan con población migrante, las demoras y restricciones no sólo dificultan el tránsito hacia Estados Unidos, sino que también mantienen a miles de personas en un estado de incertidumbre que limita sus posibilidades de integrarse plenamente a la sociedad mexicana.