La verificación de edad se ha convertido en uno de los principales desafíos para Meta y otras empresas tecnológicas que buscan reforzar la seguridad de niñas, niños y adolescentes en internet. El objetivo es determinar qué cuentas pertenecen a menores para aplicar restricciones y protecciones específicas, aunque las herramientas utilizadas plantean nuevos retos en materia de privacidad y precisión.
El convenio judicial alcanzado por Meta le otorgará un año para perfeccionar sus mecanismos de comprobación de edad y establece compromisos específicos sobre su eficacia. El acuerdo, por el que la empresa deberá pagar 18 mil millones de dólares, resuelve demandas presentadas por fiscales generales de 48 estados de Estados Unidos, además del Distrito de Columbia y territorios estadounidenses.
Las autoridades acusaron a la compañía de haber diseñado deliberadamente los algoritmos de Instagram y Facebook para captar y retener la atención de menores, afectando su salud mental. Meta ha señalado que algunas de las medidas incluidas en el convenio podrían convertirse en estándares para la industria.
Uno de los principales obstáculos es determinar la edad de los usuarios sin vulnerar su privacidad. Aunque la presentación de documentos oficiales, como pasaportes o licencias de conducir, permite comprobar la edad, compartir este tipo de información con grandes compañías tecnológicas genera preocupación entre los usuarios.
Meta acepta documentos de identidad para realizar esta comprobación y se compromete a eliminarlos en un plazo de 30 días. Sin embargo, la empresa también recurre a herramientas de inteligencia artificial capaces de estimar la edad de una persona, un procedimiento que no equivale a verificar su fecha de nacimiento.
En Instagram, estos sistemas analizan diferentes señales de comportamiento, como publicaciones relacionadas con cumpleaños o actividades escolares, interacciones, comentarios, cuentas con las que mantiene contacto y horarios de conexión. También pueden analizar fotografías en busca de características físicas que permitan calcular una edad aproximada.
Meta se comprometió además a reforzar esta tecnología mediante herramientas propias y de terceros, así como a someter su funcionamiento a auditorías externas periódicas. El acuerdo contempla objetivos específicos para reducir los llamados falsos positivos, es decir, los casos en que un menor es identificado equivocadamente como adulto.
Incluso, cuando la compañía determine que un usuario menor de 13 años debe ser expulsado de una plataforma, deberá verificar también la edad de sus amigos, como parte de las nuevas medidas contempladas en el convenio.
Otras empresas han optado por mecanismos de reconocimiento facial. Roblox, por ejemplo, solicita a sus usuarios un videoselfie para estimar su edad y asegura que las imágenes son eliminadas una vez concluido el proceso. La plataforma no exige posteriormente un escaneo facial, salvo que los usuarios quieran utilizar determinadas funciones de comunicación.
La empresa sostiene que su tecnología puede estimar la edad de personas de aproximadamente 5 a 25 años con un margen de error de uno o dos años. No obstante, usuarios han reportado errores y especialistas han expresado dudas sobre la precisión de estos sistemas, particularmente ante posibles diferencias de desempeño entre mujeres y determinados grupos raciales o étnicos.
En este escenario, algunas compañías tecnológicas, incluida Meta, han planteado que la verificación de edad debería realizarse directamente a través de las tiendas de aplicaciones operadas por Apple y Google, antes de permitir la descarga de determinadas plataformas. Google ha rechazado la propuesta y ha señalado que dejaría fuera computadoras de escritorio, dispositivos compartidos por familias y aplicaciones preinstaladas.
Las preocupaciones también se extienden al impacto que estas medidas podrían tener sobre la privacidad y la libertad de expresión. Organizaciones defensoras de los derechos digitales advierten que los sistemas de verificación podrían obligar a los usuarios a entregar información personal sensible que vincule su identidad real con sus actividades en internet.
La Electronic Frontier Foundation (EFF) ha advertido que estos datos podrían ser filtrados, vulnerados mediante ataques informáticos o utilizados de manera indebida. Además, especialistas cuestionan quién determinará qué contenidos son perjudiciales para los menores y si las leyes de verificación de edad podrían terminar restringiendo el acceso a información, noticias, contenidos de salud o espacios de expresión anónima.
Así, mientras las empresas tecnológicas aceleran el uso de inteligencia artificial y reconocimiento facial para identificar a menores, el desafío será encontrar un equilibrio entre seguridad infantil, privacidad, precisión tecnológica y libertad de acceso a internet.