El incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los cigarros, sumado al IVA, ha ampliado la diferencia de precios entre los productos legales y los de procedencia ilícita, situación que, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), ha impulsado el crecimiento del mercado negro.
La organización advirtió que uno de cada cuatro cigarros comercializados en el país sería de procedencia ilegal, mientras que en el mercado clandestino pueden encontrarse cajetillas desde 15 pesos, frente a precios superiores a los 100 pesos en establecimientos formales.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, señaló que una brecha de precios tan amplia genera condiciones favorables para el crecimiento del comercio ilícito y coloca a los pequeños comerciantes en una situación de vulnerabilidad.
“Cuando la diferencia de precio entre lo legal y lo ilegal se vuelve tan grande, el mercado negro encuentra las condiciones ideales para crecer”, afirmó el dirigente, quien advirtió que el problema no se limita a la pérdida de ingresos fiscales, sino que puede llevar a los comerciantes a enfrentar presiones, amenazas y extorsiones.
La ANPEC indicó que el riesgo también es sanitario, debido a que los productos que ingresan al mercado ilegal operan fuera de las regulaciones correspondientes y no cumplen con los controles establecidos para la comercialización de tabaco.
Además, sostuvo que el comercio ilícito afecta a los negocios establecidos que sí cumplen con sus obligaciones fiscales y comerciales, al tiempo que puede convertirse en una fuente de financiamiento para grupos del crimen organizado.
Como ejemplo, recordó un operativo realizado el 18 de agosto en Uruapan, Michoacán, donde fueron detenidas dos personas y asegurados 14 mil 400 cigarros. Durante la intervención también fue localizada una libreta con nombres y direcciones de comerciantes que presuntamente eran víctimas de extorsión, luego de denuncias sobre la obligación de comprar y vender cigarros ilícitos.
Rivera advirtió que los pequeños comerciantes pueden convertirse en un eslabón de estas redes delictivas si aceptan mercancía de procedencia dudosa.
“El cigarro pirata no es un negocio: es una trampa”, sostuvo el presidente de la ANPEC, al señalar que la comercialización de estos productos puede poner en riesgo el patrimonio, el negocio y la seguridad de los comerciantes.
La organización recordó que a principios de año puso en marcha la campaña “No Vale la Pena”, mediante la cual busca desalentar la compra y venta de mercancía de procedencia dudosa y promover la denuncia, a través del número 089, de amenazas, extorsiones o prácticas de venta forzada.
Asimismo, llamó a los comerciantes a organizar redes de apoyo para hacer frente a grupos dedicados al contrabando y evitar que los negocios formales sean utilizados para distribuir productos ilícitos.
La ANPEC también alertó que quienes comercialicen cigarros de procedencia ilegal pueden enfrentar multas, clausuras definitivas y penas de hasta nueve años de prisión, por lo que pidió a los pequeños comerciantes evitar aceptar productos cuya procedencia no pueda ser acreditada.