El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, anunció nuevas medidas para regular el desarrollo de centros de datos en la ciudad y respaldó una moratoria temporal para la construcción de nuevas instalaciones, ante las preocupaciones por su elevado consumo de agua y electricidad, así como por sus efectos en las comunidades.
El alcalde demócrata progresista firmó este martes una orden ejecutiva que establece un proceso de revisión más estricto para cualquier proyecto futuro. Sin embargo, la moratoria todavía requiere la aprobación del Concejo Municipal de Chicago.
Entre las nuevas disposiciones se contempla una revisión más exhaustiva de los permisos relacionados con contaminación atmosférica, normas adicionales para controlar el ruido generado por los equipos de los centros de datos y un análisis integral de los proyectos que considere su consumo de agua, demanda eléctrica y posibles efectos sobre los vecindarios.
Chicago cuenta actualmente con alrededor de 39 centros de datos, de acuerdo con información de la alcaldía. La expansión de esta industria ha cobrado relevancia debido al crecimiento de la inteligencia artificial y de otros servicios digitales que requieren grandes cantidades de capacidad informática.
“Chicago no permitirá que el desarrollo descontrolado sobrecargue nuestro suministro de agua, dispare los costos de la energía ni comprometa la salud de nuestras comunidades”, afirmó Johnson al anunciar las medidas.
El alcalde sostuvo que la ciudad no busca cerrar las puertas a las inversiones tecnológicas, pero advirtió que los nuevos proyectos deberán desarrollarse bajo criterios de responsabilidad y transparencia.
“Estamos abiertos a la innovación y la inversión, pero deben llevarse a cabo de manera responsable, transparente y en colaboración con las personas más afectadas”, señaló.
Crece la oposición a los centros de datos
La decisión de Chicago se produce en un contexto de creciente preocupación entre autoridades y comunidades de Estados Unidos por el impacto que tienen los grandes centros de datos sobre los recursos locales.
Estas instalaciones requieren importantes cantidades de electricidad para mantener en funcionamiento miles de servidores y sistemas de enfriamiento. Su expansión también ha generado cuestionamientos por el uso de agua, las emisiones asociadas con la generación de energía y el ruido producido por los equipos.
Chicago no es la única ciudad que ha comenzado a endurecer las condiciones para estos proyectos. El debate también ha llegado a los gobiernos estatales, particularmente en momentos en que los elevados costos de la electricidad se han convertido en una preocupación para los consumidores y en un tema político de cara a las elecciones legislativas de medio mandato.
Nueva York se convirtió el mes pasado en el primer estado en establecer una moratoria para nuevos centros de datos hiperescalables, mientras que el gobernador republicano de Ohio, Mike DeWine, implementó en mayo una suspensión estatal de créditos fiscales destinados a este tipo de instalaciones.
En Chicago, la discusión se intensificó después de que el antiguo inmueble que albergaba a Cboe Global Markets fuera vendido el año pasado a una empresa especializada en centros de datos.
Con la orden ejecutiva, el gobierno de Johnson busca que cualquier expansión de esta industria sea evaluada no sólo desde el punto de vista económico, sino también por sus posibles consecuencias sobre el agua, la electricidad, el medio ambiente, el ruido y la calidad de vida de los habitantes.
La propuesta de moratoria será ahora analizada por el Concejo Municipal, que tendrá la decisión final sobre si Chicago detiene temporalmente la autorización de nuevos centros de datos mientras se establecen las nuevas reglas.