Mantener bajo control factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión y el tabaquismo durante la edad mediana podría representar hasta 13 años adicionales de vida libre de demencia, de acuerdo con un reciente estudio neurocognitivo publicado en Neurology Open Access.
La investigación, basada en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC), siguió durante casi tres décadas a más de 12 mil 400 personas con el objetivo de analizar cómo la salud vascular entre los 50 y 60 años puede influir en la salud cognitiva durante la vejez.
Los resultados mostraron una diferencia significativa entre quienes llegaron a la edad mediana sin los tres factores de riesgo y quienes los presentaban. Las personas sin diabetes, hipertensión ni antecedente de tabaquismo alcanzaron, en promedio, 30.1 años adicionales libres de demencia.
En contraste, quienes reunían los tres factores de riesgo tuvieron alrededor de 17.5 años sin desarrollar la enfermedad, una diferencia cercana a 13 años respecto al grupo con mejor salud vascular.
El hallazgo cobra relevancia ante el crecimiento de la demencia a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas viven actualmente con esta condición, considerada la séptima causa de muerte y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores.
La OMS estima además que cada año se producen alrededor de 10 millones de nuevos casos, mientras que para 2050 el número de personas que viven con demencia podría superar los 150 millones.
La prevención desde la edad mediana
Los investigadores señalaron que factores como la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo suelen adquirir especial relevancia alrededor de los 55 años y pueden generar efectos acumulativos sobre el sistema vascular y el cerebro.
El estudio encontró también que las personas con una mayor carga de factores de riesgo vascular presentaron un riesgo 5.61 veces mayor de morir antes de recibir un diagnóstico de demencia.
Esto significa que una parte importante de las personas con elevado riesgo de desarrollar deterioro cognitivo puede fallecer antes de que la enfermedad sea diagnosticada, debido a otras complicaciones asociadas con los mismos factores de riesgo, entre ellas los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
Los resultados también mostraron diferencias entre hombres y mujeres. Incluso entre quienes presentaban un alto riesgo vascular, las mujeres registraron una mayor cantidad de años de vida libres de demencia, con un promedio de 18.1 años, frente a 16.6 años entre los hombres.
Los autores concluyeron que la acumulación de problemas cardiovasculares puede tener mayor importancia para la supervivencia libre de demencia que cualquiera de los factores de riesgo considerados de manera individual.
Ante este panorama, los investigadores plantearon la necesidad de que los sistemas de salud fortalezcan la detección y atención temprana de la diabetes y la hipertensión, así como las estrategias para reducir el tabaquismo, como parte de las medidas preventivas frente al creciente impacto de la demencia.
El estudio refuerza así la importancia de cuidar la salud cardiovascular desde la edad mediana, no sólo para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares, sino también como una estrategia potencial para preservar durante más tiempo la salud cognitiva.