Guillermo Ochoa puso punto final a una de las carreras más emblemáticas en la historia del futbol mexicano. A los 41 años, el experimentado guardameta anunció este martes su retiro como futbolista profesional, cerrando un ciclo de más de dos décadas en el que se consolidó como uno de los máximos referentes de la Selección Mexicana.
El canterano del América compartió la noticia a través de sus redes sociales, donde agradeció a su familia, a los equipos que defendió y a la afición que lo acompañó durante una trayectoria que lo convirtió en el primer jugador mexicano en disputar seis Copas del Mundo.
«Lo di todo, lo dejé todo… En mis equipos y en mi selección. Y hoy entrego mis guantes. El futbol me eligió para defender un arco, un escudo, la ilusión de toda una nación», expresó Ochoa en su mensaje de despedida.
El arquero recordó que la posición de portero implica asumir la responsabilidad de responder en los momentos decisivos y aseguró que cada intervención representó el compromiso de estar a la altura cuando el equipo más lo necesitaba.
«Mis guantes nunca fueron solo guantes, fueron la promesa de responder cuando más me necesitaban, en cada penal, en cada mano a mano, en el último minuto y cuando millones de aficionados contenían la respiración», escribió.
Entre los momentos más destacados de su carrera figura la histórica participación en el Mundial de 2026, donde cumplió el objetivo de convertirse en el primer mexicano en disputar seis ediciones de la Copa del Mundo, un récord que lo coloca entre un reducido grupo de futbolistas con esa marca a nivel internacional.
Además de su trayectoria mundialista, Ochoa conquistó la medalla de bronce con la Selección Mexicana en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y desarrolló una carrera que incluyó pasos por clubes de México y Europa, convirtiéndose en uno de los futbolistas mexicanos con mayor reconocimiento internacional.
En su mensaje también dedicó unas palabras a la Selección Mexicana y al Estadio Azteca, escenario donde disputó los últimos minutos de su carrera.
«Yo no entiendo mi carrera sin la selección porque ahí entendí el verdadero tamaño de esta responsabilidad y quizá por eso mismo el destino quiso que todo terminara donde empezó: el Estadio Azteca. Este mismo lugar que me abrió la puerta, ahora me ayuda a cerrarla con gratitud», señaló.
Dirigiéndose a quien ocupe su lugar bajo los tres postes, dejó un mensaje de aliento: «A quien venga después solo queda decirte una cosa: confía. El arco no pide perfección, pide orgullo».
Con su retiro concluye la carrera de uno de los futbolistas más representativos del balompié nacional, protagonista de incontables actuaciones memorables con el Tricolor y referente para varias generaciones de aficionados. Su legado permanecerá ligado a la historia de la Selección Mexicana como uno de los porteros más importantes que ha dado el país.