La insuficiencia cardiaca, considerada una de las enfermedades cardiovasculares más complejas y mortales, podría encontrar una nueva vía de tratamiento a partir de investigaciones desarrolladas por especialistas del Tecnológico de Monterrey, quienes analizan el potencial terapéutico del cannabidiol (CBD) como una herramienta para frenar el deterioro del corazón.
El proyecto, encabezado por Gerardo García-Rivas, líder de la unidad de Medicina Experimental y Terapias Avanzadas del Institute for Obesity Research, fue presentado durante el Congreso Internacional de Investigación sobre Obesidad del Tec de Monterrey y plantea una aproximación distinta al debate actual sobre cannabis y salud cardiovascular.
Los investigadores aclararon que el estudio no está relacionado con el uso recreativo de marihuana ni con aceites comerciales de cannabis, sino con una molécula farmacéutica de cannabidiol obtenida mediante síntesis química, purificada y sin efectos psicotrópicos asociados al THC.
La insuficiencia cardiaca no solo implica que el corazón pierda fuerza para bombear sangre. En muchos pacientes, la enfermedad se acompaña de inflamación crónica, fibrosis, deformaciones en el ventrículo y alteraciones metabólicas que afectan la producción de energía dentro de las células cardiacas.
A partir de años de investigación sobre disfunción cardiaca, mitocondrias y manejo de calcio celular, el equipo del Tecnológico de Monterrey identificó mecanismos relacionados con hipertrofia, remodelación e inflamación del corazón.
Durante sus análisis encontraron que bloquear ciertos procesos celulares reducía marcadores de daño cardiaco, lo que llevó a los científicos a revisar moléculas con potencial antiinflamatorio y antifibrótico. Entre ellas apareció el cannabidiol como candidato terapéutico.
Los resultados, publicados en la revista científica JACC: Basic to Translational Science, revelaron que la administración de cannabidiol en modelos de insuficiencia cardiaca en ratones se asoció con menor fibrosis, reducción de hipertrofia y mejoras en la fracción de eyección, indicador utilizado para medir la capacidad del corazón para bombear sangre.
El investigador Gerardo García-Rivas explicó que, aunque químicamente el cannabidiol puede ser similar al presente en la planta de cannabis, la diferencia fundamental radica en la pureza, el control farmacéutico y la ausencia de otros compuestos como el THC, responsable de los efectos psicoactivos.
“Podría ser que el extracto cannabis tenga estos riesgos cardiovasculares, pero una molécula que tiene actividad antiinflamatoria, antifibrótica y actividad de regulación del metabolismo pueda ser el otro lado de la luna donde haya beneficios”, explicó el especialista durante una sesión de preguntas y respuestas.
El estudio también explora cómo el cannabidiol podría actuar sobre rutas metabólicas relacionadas con PPAR gamma y PPAR alfa, mecanismos vinculados con hipertrofia, metabolismo celular y remodelación cardiaca.
Asimismo, los investigadores analizan posibles efectos sobre células inmunes involucradas en procesos inflamatorios del corazón, particularmente en casos de miocarditis, una inflamación del músculo cardiaco que puede derivar en insuficiencia ventricular.
De acuerdo con lo expuesto por el equipo científico, en estudios preliminares con pacientes con miocarditis aguda se observaron diferencias entre quienes recibieron placebo y quienes fueron tratados con formulaciones de cannabidiol, ya que el segundo grupo no presentó el mismo grado de hipertrofia cardiaca.
La investigación también señala que el cannabidiol podría ayudar a preservar la función mitocondrial y el manejo adecuado de calcio dentro de las células, procesos esenciales para mantener la energía y la capacidad de contracción del corazón.
No obstante, los especialistas reconocieron que el tema sigue siendo controversial debido a publicaciones científicas que han relacionado el consumo de marihuana con riesgos cardiovasculares como hipertensión y arritmias.
Por ello, insistieron en que el debate debe separar claramente el consumo recreativo de cannabis de la investigación farmacéutica con moléculas específicas de cannabidiol bajo protocolos clínicos controlados.
Aunque los resultados todavía se encuentran en fase experimental, el proyecto abre nuevas posibilidades para el desarrollo de terapias innovadoras dirigidas a enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en México y el mundo.