La expansión de la inteligencia artificial (IA) podría dificultar el acceso de millones de jóvenes a su primer empleo, debido a la reducción o transformación de puestos administrativos, de ventas y de manufactura que durante décadas han funcionado como una puerta de entrada al mercado laboral, advirtió la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El riesgo surge en un escenario marcado por la desaceleración económica, una menor generación de puestos de trabajo, tensiones geopolíticas y una acelerada transformación tecnológica. De acuerdo con el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2026, estos factores han frenado la recuperación del mercado laboral juvenil que se había observado después de la pandemia de covid-19.
La OIT estima que 67 millones de jóvenes estaban desempleados en 2025, mientras que la tasa mundial de desempleo entre las personas de 15 a 24 años aumentó de 12.3% en 2024 a 12.4%. A esto se suma que más de 257 millones de jóvenes no trabajaban, estudiaban ni recibían capacitación.
Los empleos de entrada, bajo presión
Uno de los principales focos de preocupación es la reducción de oportunidades en ocupaciones que suelen representar el primer paso hacia la vida profesional.
Entre los puestos más expuestos se encuentran los administrativos y de oficina, ventas y determinadas actividades manufactureras, donde la incorporación de sistemas automatizados y herramientas de IA está modificando las tareas disponibles y las habilidades que demandan los empleadores.
La exposición no es igual para todos. El análisis de la OIT señala que los jóvenes con mayor nivel educativo enfrentan una exposición más elevada a la automatización basada en IA, particularmente quienes tienen entre 15 y 24 años y buscan incorporarse a ocupaciones calificadas en países de ingresos altos.
Esto genera una paradoja para quienes buscan incorporarse al mercado laboral: contar con estudios universitarios puede aumentar las posibilidades de acceder a empleos de mayor calidad, pero algunos de los puestos iniciales destinados a profesionistas también contienen tareas que pueden ser automatizadas o apoyadas por sistemas de inteligencia artificial.
Sin embargo, la OIT enfatizó que estar expuesto a la IA no significa necesariamente que una ocupación vaya a desaparecer. La tecnología puede automatizar determinadas tareas, complementar el trabajo humano o modificar las competencias requeridas.
La OIT no atribuye el desempleo directamente a la IA
Aunque existe una coincidencia entre el avance de la inteligencia artificial y el deterioro de algunos indicadores laborales, la OIT aclaró que no hay evidencia suficiente para establecer que la IA haya provocado directamente el aumento del desempleo juvenil durante 2025.
Sukti Dasgupta, directora del Departamento de Empleo, Competencias y Empresas Sostenibles de la organización, señaló durante la presentación del informe que todavía es demasiado pronto para establecer una relación causal, aunque consideró necesario investigar cómo la automatización está modificando los puestos ocupados por jóvenes y las oportunidades para quienes buscan su primer trabajo.
La incertidumbre también se refleja entre las propias juventudes. La OIT reportó que muchos jóvenes expresan preocupación ante la posibilidad de que la tecnología sustituya sus empleos o reduzca sus oportunidades de alcanzar estabilidad laboral y económica.
El director general de la organización, Gilbert F. Houngbo, advirtió que la falta de acceso a empleos de calidad limita la capacidad de los jóvenes para construir su futuro y representa una pérdida de talento, productividad y cohesión social para los países.
Desempleo juvenil interrumpe recuperación
La tasa mundial de desempleo juvenil pasó de 12.3% a 12.4% entre 2024 y 2025, un incremento de una décima porcentual que interrumpió la recuperación registrada después de la pandemia.
Para 2026 y 2027, la OIT proyecta una tasa de 12.3%, aunque advierte que una eventual estabilización del indicador no garantiza una mejora en la calidad ni en la disponibilidad de los empleos.
También aumentó el porcentaje de jóvenes que no trabajan, estudian ni reciben capacitación, conocido como NEET, que pasó de 19.9% en 2024 a 20% en 2025.
Sara Elder, jefa de la Unidad de Análisis del Empleo y Políticas Económicas de la OIT, consideró preocupante que ambos indicadores aumenten simultáneamente, debido a que permanecer fuera del trabajo y de la educación reduce las posibilidades de adquirir experiencia y desarrollar las habilidades que demanda el mercado.
América Latina enfrenta un escenario distinto
Los mayores aumentos del desempleo juvenil se registraron en África septentrional, América del Norte y distintas regiones de Europa, mientras que los Estados Árabes presentaron la tasa más elevada, con 26.2%, seguidos por África septentrional, con 22.6%.
En contraste, América Latina y el Caribe registraron una reducción tanto del desempleo juvenil como del porcentaje de jóvenes que no estudian, trabajan ni reciben capacitación.
La OIT, no obstante, precisó que esta mejora estuvo influida también por factores demográficos, entre ellos la reducción del tamaño de la población juvenil, por lo que no puede atribuirse exclusivamente a una mayor generación de empleos.
En la región, un estudio elaborado por la OIT y el Banco Mundial estimó que entre 26% y 38% de los empleos están expuestos a la inteligencia artificial generativa. El análisis concluyó que la tecnología podría complementar más puestos de los que llegaría a automatizar, aunque las brechas en acceso digital podrían limitar los beneficios.
Ante este panorama, la OIT planteó fortalecer los servicios públicos de colocación, vincular la educación con las necesidades productivas, facilitar que los jóvenes obtengan experiencia laboral y desarrollar habilidades que les permitan trabajar junto con las nuevas tecnologías.
El desafío, advierte el organismo, no consiste únicamente en preparar a los jóvenes para empleos que utilicen inteligencia artificial, sino en garantizar que la transformación tecnológica no cierre la puerta de entrada al mercado laboral para toda una generación.