12 de August de 2026

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La sequía del Tíber revela restos de un puente romano de casi 2 mil años

La intensa sequía que afecta al río Tíber provocó un inesperado hallazgo arqueológico en Roma: el descenso excepcional de su caudal dejó nuevamente al descubierto los restos de un antiguo puente romano que podría datar de la época del emperador Nerón, quien gobernó entre los años 54 y 68 d. C.

Los vestigios aparecieron a la altura del Vaticano, cerca del Castillo Sant’Angelo, en una zona próxima al actual puente Víctor Manuel II. Se trata de estructuras identificadas tradicionalmente con el Puente Neroniano o Puente Triunfal, una construcción que habría permitido a la antigua Vía Triunfal atravesar el Tíber.

La vía tenía un importante significado político y militar para Roma, pues era utilizada por generales y emperadores para realizar sus entradas triunfales después de regresar de campañas de conquista. El puente conectaba el Campo de Marte con el Ager Vaticanus, en la margen opuesta del río.

La sequía vuelve a revelar las estructuras

La aparición de los restos no es inédita. Durante los periodos de estiaje, el descenso del nivel del Tíber permite observar los pilares que permanecen bajo el agua.

La última vez que las estructuras fueron visibles de manera significativa fue en 2022, también debido a un periodo de sequía que redujo el caudal del río.

Aunque su origen exacto continúa siendo objeto de estudio, la construcción ha sido vinculada con la época de Nerón y posteriormente habría quedado inutilizada.

Los registros históricos apuntan a que el puente probablemente fue destruido durante la Guerra Gótica, a mediados del siglo VI, cuando Roma quedó inmersa en una serie de conflictos que afectaron buena parte de sus antiguas infraestructuras.

Siglos después, el papa Julio II della Rovere contempló la posibilidad de reconstruirlo. El proyecto habría dado al puente el nombre de Juliano y buscaba conectar la Via della Lungara con la Via Giulia, pero finalmente nunca se concretó.

El Tíber también enfrenta el calor extremo

Mientras la sequía deja al descubierto vestigios de la Roma antigua, las altas temperaturas han obligado a las autoridades contemporáneas a implementar medidas para proteger a la población.

En el barrio de Marconi, el gobierno de Roma habilitó una denominada “playa urbana”, un espacio municipal gratuito instalado a orillas del Tíber que cuenta con piscinas, fuentes de agua y áreas de sombra.

El lugar, conocido como Tiberis, se ha convertido en una alternativa para familias y niños que buscan refugiarse de las temperaturas extremas y encontrar alivio frente al calor.

La iniciativa ha sido recibida favorablemente por residentes de la capital italiana, quienes destacan la disponibilidad de espacios con agua y sombra en una ciudad donde el asfalto y el concreto pueden alcanzar temperaturas elevadas durante el verano.

“Es excelente, es una gran iniciativa. Hicieron lo correcto, especialmente con días tan calurosos es importante refrescarse con agua, especialmente para los niños”, afirmó Claudio Rocchi, residente de Roma.

Así, el descenso del Tíber ha dejado una imagen poco habitual: mientras el río retrocede por efecto de la sequía, estructuras de casi dos mil años vuelven a emerger y recuerdan la dimensión histórica de una de las ciudades más antiguas de Europa.

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