La comunidad científica internacional registró un nuevo avance en la lucha contra el VIH. Un hombre tratado en Oslo logró entrar en remisión prolongada del virus tras recibir un trasplante de células madre con una mutación genética protectora, convirtiéndose en el décimo caso documentado en el mundo desde la histórica curación del llamado Paciente de Berlín.
El caso, conocido ahora como el “paciente de Oslo”, fue publicado en la revista científica Nature Microbiology en una investigación encabezada por el Hospital Universitario de Oslo, con participación del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa.
El paciente, de 63 años, fue diagnosticado con VIH a los 44. En 2020 recibió un trasplante de células madre como parte del tratamiento contra un síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer de sangre.
Para el procedimiento, los médicos buscaron un donante con la mutación genética CCR5-delta32, una alteración natural que dificulta la entrada del virus a las células inmunitarias que normalmente infecta. Al no encontrar compatibilidad en registros internacionales, recurrieron por primera vez a su hermano, quien inesperadamente portaba dicha mutación.
Dos años después del trasplante, y bajo estricto seguimiento médico, el paciente suspendió la terapia antirretroviral. Cuatro años más tarde continúa sin presencia detectable del virus.
Los especialistas aclararon que este tipo de trasplante no representa una cura aplicable a toda la población con VIH, ya que se trata de un procedimiento complejo y de alto riesgo, reservado principalmente para personas con cánceres hematológicos.
Actualmente, las terapias antirretrovirales permiten que la mayoría de las personas con VIH tengan una esperanza y calidad de vida cercanas a las de la población general.
Sin embargo, cada nuevo caso aporta información valiosa para entender cómo eliminar los reservorios virales y desarrollar tratamientos menos invasivos.
Los diez casos registrados hasta ahora fortalecen la evidencia sobre el papel protector de la mutación CCR5-delta32. En la mayoría de los pacientes donde el donante poseía dos copias mutadas del gen, el virus no reapareció tras suspender la medicación.
Investigadores también estudian otros mecanismos inmunológicos observados en pacientes curados, como la acción de las llamadas células asesinas naturales, capaces de destruir células infectadas.
A partir de estos hallazgos, centros como IrsiCaixa impulsan nuevas estrategias como terapias celulares CAR-T y edición genética del gen CCR5, con el objetivo de replicar los efectos del trasplante sin necesidad de procedimientos tan agresivos.
Para los científicos, alcanzar diez pacientes en remisión no es un hecho aislado, sino el resultado de más de una década de cooperación internacional. Aunque una cura universal aún no existe, el caso de Oslo refuerza la posibilidad real de convertir el VIH en una enfermedad erradicable en el futuro.