El sarampión, una enfermedad que muchos países consideraban controlada, vuelve a representar una amenaza para las mujeres embarazadas y sus bebés ante la reaparición de casos de sarampión congénito, una forma poco frecuente de la infección que puede transmitirse de la madre al feto durante el embarazo y provocar complicaciones potencialmente mortales.
De acuerdo con un artículo publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, esta presentación clínica no corresponde a un nuevo tipo de virus, sino a una infección que ocurre cuando el bebé adquiere el sarampión dentro del útero o durante los primeros días de vida.
La alerta se intensificó en Estados Unidos, particularmente en Pensilvania, donde se han registrado al menos mil 398 contagios durante el año, según cifras del departamento de salud estatal citadas por la revista The Atlantic. Sin embargo, especialistas advierten que la cifra real podría ser considerablemente mayor.
La comunidad amish, que presenta tasas de vacunación inferiores a las del resto de la población de Pensilvania, ha sido una de las más afectadas por el brote.
Roberta Devers, partera de partos en casa en el condado de Lancaster, explicó a la publicación que la presencia del virus se ha vuelto recurrente entre las familias que atiende, incluidas mujeres embarazadas y sus parejas.
El sarampión durante el embarazo puede provocar aborto espontáneo, bajo peso al nacer y parto prematuro. Devers relató el caso reciente de una paciente que perdió su embarazo a las 17 semanas mientras enfrentaba una infección por el virus.
Los reportes históricos de la Academia Estadounidense de Pediatría señalan que aproximadamente una cuarta parte de los bebés nacidos de madres infectadas con sarampión durante los días previos al parto podría desarrollar la enfermedad.
La reaparición del sarampión congénito en Canadá
La preocupación también se extiende a Canadá, donde un artículo publicado en 2025 en el Journal of the Association of Medical Microbiology and Infectious Disease Canada documentó la reaparición del sarampión congénito durante el mayor brote registrado en ese país desde la eliminación de la enfermedad en 1998.
Hasta el 25 de agosto de 2025, Canadá había reportado más de 4 mil 700 casos. En Ontario, 51 mujeres embarazadas contrajeron sarampión y se confirmaron nueve casos congénitos, incluida una muerte neonatal.
Los investigadores señalaron que casi uno de cada cinco recién nacidos de madres infectadas durante el brote desarrolló la forma congénita de la enfermedad.
El hallazgo representa una señal de alerta sobre la importancia de revisar el estado de inmunización antes del embarazo, especialmente entre personas que no cuentan con antecedentes de vacunación o infección previa.
Una infección que puede transmitirse antes del nacimiento
Los especialistas consideran que un recién nacido presenta sarampión congénito cuando existen evidencias clínicas o de laboratorio de la infección durante los primeros 10 días de vida, después de haber estado expuesto al virus dentro del útero.
Esta condición se distingue del sarampión neonatal, que ocurre cuando el contagio se produce después del nacimiento, generalmente por vía respiratoria.
El riesgo de transmisión de la madre al feto aumenta durante el periodo de mayor presencia del virus en la sangre materna, que suele coincidir con la aparición del sarpullido. Por ello, las infecciones cercanas al parto representan uno de los escenarios de mayor preocupación médica.
Una revisión publicada en 2025 en la revista de la Asociación Médica Canadiense señala que el sarampión congénito puede manifestarse con fiebre, erupción cutánea, hepatitis y neumonía. Entre sus posibles complicaciones se encuentran la encefalitis, la panencefalitis esclerosante subaguda y la muerte.
Además de los riesgos para el bebé, la infección durante el embarazo puede ocasionar pérdida fetal, retraso del crecimiento intrauterino y parto prematuro, considerado una de las complicaciones fetales más frecuentes.
La tasa de letalidad entre personas embarazadas con sarampión puede variar desde alrededor de 5 por ciento en zonas endémicas de Asia y África subsahariana hasta 20 o 30 por ciento en poblaciones vulnerables, como las comunidades refugiadas.
Los especialistas advierten que la disminución de la inmunidad frente al sarampión entre adultos en edad reproductiva, sumada a los brotes actuales, representa un desafío para la salud materna y neonatal.