7 de August de 2026

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Seis de cada 10 hogares mexicanos no pueden comprar una vivienda: Conavi

Acceder a una vivienda propia se ha convertido en un desafío cada vez mayor para las familias mexicanas. De acuerdo con el Programa Institucional de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) 2025-2030, únicamente el 38.7% de los hogares del país cuenta con ingresos suficientes para adquirir una vivienda de precio promedio sin destinar más del 30% de sus ingresos mensuales al pago de una hipoteca.

El diagnóstico, elaborado con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 y de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), revela que el precio promedio de una vivienda en México alcanzó los 1 millón 736 mil pesos durante 2024. Para acceder a un financiamiento de ese monto sin comprometer la estabilidad financiera del hogar, se requería un ingreso mensual mínimo de 24 mil 116 pesos.

Las cifras reflejan una creciente brecha entre el costo de las viviendas y la capacidad económica de la población. Mientras los precios del sector inmobiliario continúan en ascenso, el acceso al crédito hipotecario permanece limitado para una parte importante de los trabajadores.

Durante el primer semestre de 2025, el precio promedio de una vivienda se elevó hasta 1.86 millones de pesos, según datos de la SHF y la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI). En ese contexto, especialistas estimaban que una persona debía percibir alrededor de 64 mil pesos mensuales para obtener un crédito por ese valor, una cifra muy superior a los ingresos promedio de amplios sectores de la población, particularmente quienes laboran en la economía informal.

La dificultad para adquirir una casa también ha modificado los proyectos de vida de los mexicanos. De acuerdo con información de 4S Real Estate, la edad promedio para comprar una vivienda pasó de 29 años hace una década a 39 años en 2025, reflejando el retraso en la independencia patrimonial de las nuevas generaciones.

Además del incremento en los precios, la Conavi identifica otro obstáculo estructural: la insuficiente oferta de vivienda social. El organismo señala que la escasez de suelo urbanizable con servicios, la especulación inmobiliaria y el crecimiento desordenado de las ciudades han reducido las posibilidades de desarrollar viviendas asequibles en zonas bien ubicadas.

El rezago también se observa en la construcción de nuevas viviendas. En 2024 se edificaron 128 mil 147 unidades, una disminución de 57.6% respecto a las más de 301 mil viviendas construidas en 2015. Paralelamente, la Encuesta Nacional de Vivienda estimó que 7.6 millones de hogares requerían rentar, comprar o construir una vivienda, mientras que la propia Conavi calcula un rezago habitacional de 8.38 millones de viviendas, equivalente al 21.9% del parque habitacional nacional.

La falta de opciones accesibles obliga a muchas familias a buscar vivienda en zonas periféricas, donde el suelo es más económico, pero también más alejado de los centros de trabajo, escuelas, hospitales y sistemas de transporte. El organismo reconoce que la ubicación constituye un elemento esencial para garantizar el derecho a una vivienda adecuada y advierte que alrededor de 35 millones de personas tardan una hora o más en trasladarse a un hospital.

Esta problemática también ha sido señalada en torno al programa Viviendas para el Bienestar, cuyas casas tienen un precio máximo de 630 mil pesos. La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) ha advertido que ese monto resulta insuficiente para desarrollar vivienda en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde el costo del suelo es considerablemente más elevado.

Frente a este panorama, la Conavi plantea una estrategia para ampliar el acceso a la vivienda durante el periodo 2025-2030. Entre sus principales objetivos destacan la construcción de 500 mil viviendas nuevas dirigidas a personas de bajos ingresos sin acceso a instituciones de seguridad social, así como 300 mil acciones de mejoramiento de vivienda en la zona oriente del Estado de México.

El programa también contempla fortalecer los esquemas de subsidios, financiamiento y ahorro para facilitar el acceso a la vivienda, además de priorizar a sectores considerados vulnerables, como jóvenes, mujeres, personas con discapacidad, adultos mayores y comunidades indígenas y afromexicanas.

No obstante, el diagnóstico oficial deja claro que el reto sigue siendo de gran magnitud. Hoy, seis de cada diez hogares mexicanos permanecen fuera del mercado formal de compra de vivienda, una realidad que evidencia la necesidad de ampliar la oferta de vivienda asequible y generar condiciones económicas que permitan a más familias convertir el acceso a una casa propia en una posibilidad real y no solo en una aspiración.

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