El envejecimiento de la población mundial plantea nuevos desafíos para los sistemas de salud, particularmente en materia de bienestar emocional. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más para 2030, mientras que la soledad y el aislamiento social se consolidan como factores de riesgo que afectan gravemente la salud mental de los adultos mayores.
La OMS también advierte que una de cada seis personas de la tercera edad ha sufrido algún tipo de maltrato, principalmente por parte de sus cuidadores, y que alrededor del 14 por ciento de los adultos mayores de 70 años presenta algún trastorno mental.
Frente a este panorama, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) impulsa una estrategia integral para atender la salud mental de este sector de la población. Guillermo Méndez Patiño, responsable de los Proyectos de Psicología de la Coordinación de Salud Mental y Adicciones del organismo, explicó que el objetivo principal es evitar que los adultos mayores se sientan aislados y promover que permanezcan activos e integrados a su entorno.
El especialista señaló que durante esta etapa de la vida pueden surgir problemas como depresión, ansiedad, deterioro de la memoria, demencias, duelos complejos e incluso un consumo inadecuado de alcohol o medicamentos. A ello se suman factores como la pérdida de autonomía, las enfermedades crónicas y el dolor persistente, que pueden agravar las afectaciones emocionales.
No obstante, Méndez Patiño destacó que el envejecimiento no debe asociarse de manera automática con la tristeza o la soledad. Subrayó que es fundamental que las familias no normalicen conductas como el aislamiento, la apatía o la pérdida de interés en actividades cotidianas, ya que pueden ser señales de alerta que requieren atención médica especializada.
Entre los síntomas que deben observarse se encuentran la disminución de la convivencia social, la falta de apetito, la irritabilidad, la confusión o el abandono de actividades que anteriormente resultaban placenteras.
El IMSS enfatizó que la familia representa el principal factor de protección para los adultos mayores, por lo que recomendó fortalecer el acompañamiento, la escucha activa y la participación de estas personas en la vida familiar y comunitaria. Asimismo, sugirió mantener bajo control las enfermedades crónicas, supervisar adecuadamente los tratamientos médicos y fomentar actividades recreativas, el contacto con amistades y la integración a grupos sociales.
Como parte de esta estrategia, el Seguro Social dispone de diversos programas y espacios en sus centros de atención social, donde las personas adultas mayores pueden participar en actividades que favorecen su bienestar emocional, fortalecen sus vínculos sociales y contribuyen a una mejor calidad de vida.