7 de August de 2026

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Solo uno de cada tres bebés en México recibe lactancia materna exclusiva; el país está lejos de la meta para 2030

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió que México aún está lejos de alcanzar la meta internacional de que el 70 por ciento de los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante sus primeros seis meses de vida para el año 2030.

El organismo señaló que actualmente apenas uno de cada tres bebés en el país es alimentado exclusivamente con leche materna en ese periodo, una cifra inferior al promedio de América Latina, donde el indicador alcanza el 42 por ciento.

Con el lema «La lactancia para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona», Unicef destacó que promover esta práctica no depende únicamente de la decisión de las madres, sino de la construcción de entornos favorables que les permitan ejercerla con información, acompañamiento y condiciones laborales adecuadas.

«Detrás de cada mamá que decide amamantar debe haber una red que la acompañe en casa, en el trabajo, en los servicios de salud y en su comunidad», subrayó el organismo.

En ese contexto, la directora ejecutiva del Pacto por la Primera Infancia, Aranzazu Alonso Cuevas, consideró indispensable ampliar las licencias de maternidad para favorecer la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé.

Explicó que, aunque actualmente las trabajadoras del sector formal pueden acceder a una licencia de hasta 12 semanas, este periodo resulta insuficiente para mantener la lactancia una vez que las madres regresan a sus actividades laborales.

«Cuando regresan a trabajar, la gran mayoría de las mujeres tienen que abandonar la lactancia porque es muy complicado continuar amamantando mientras cumplen jornadas laborales de ocho horas, además del tiempo de traslado», señaló.

La especialista enfatizó que las dificultades son aún mayores para las mujeres que laboran en el sector informal, quienes en muchos casos carecen de licencias de maternidad remuneradas y de espacios adecuados para la extracción y conservación de la leche materna.

Tanto Unicef como el Pacto por la Primera Infancia alertaron además sobre la influencia que ejerce la industria de las fórmulas infantiles mediante estrategias de mercadotecnia dirigidas tanto al personal de salud como a creadores de contenido en redes sociales, lo que representa un obstáculo para fomentar la lactancia materna.

Según Unicef, más de la mitad de las fórmulas infantiles consumidas en México son recomendadas por profesionales de la salud, ya sea de manera directa o mediante la promoción de marcas a través de materiales, artículos y obsequios proporcionados por la industria.

Alonso Cuevas sostuvo que la lactancia materna exclusiva representa una de las intervenciones más costo-efectivas en materia de salud pública, al reducir significativamente el riesgo de enfermedades, hospitalizaciones y mortalidad infantil, además de generar beneficios cognitivos para los menores.

Añadió que las madres que amamantan también obtienen beneficios para su salud, como una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama y de ovario, así como una reducción en el riesgo de padecer depresión posparto.

Como parte de sus acciones para combatir la desinformación, Unicef adelantó la elaboración de un nuevo manual que busca desmontar algunos de los mitos más extendidos sobre la lactancia materna en México.

Entre ellos destacan las creencias de que el tamaño del pecho determina la producción de leche, que amamantar necesariamente debe causar dolor, que consumir cerveza incrementa la producción de leche o que el calostro carece de valor nutricional.

El organismo recordó que la evidencia científica demuestra que la producción de leche depende del tejido glandular y no del tamaño de los senos; que el dolor persistente suele estar asociado a problemas en el agarre del bebé; que el consumo de alcohol disminuye la producción de leche y puede transmitirse al lactante; y que el calostro constituye un alimento fundamental por su alta concentración de nutrientes, anticuerpos y factores de crecimiento.

Asimismo, desmintió la idea de que la leche materna pierde sus propiedades después de los seis meses de vida o que las fórmulas infantiles de mayor precio ofrecen beneficios superiores. Subrayó que la composición de la leche materna evoluciona conforme crecen los bebés, proporcionando nutrientes y protección inmunológica incluso después del primer año de vida, beneficios que ninguna fórmula comercial puede reproducir plenamente.

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