El avance de la industrialización y la expansión de tiendas de conveniencia en las regiones más apartadas de México han provocado un incremento en el consumo de comida chatarra, situación que ha contribuido al aumento de obesidad y desnutrición en la población infantil, alertó la nutrióloga Fernanda Alvarado, fundadora de Bien Comer.
La especialista explicó que, durante las últimas tres décadas, la apertura de mercados derivada de la globalización transformó los hábitos alimenticios de los mexicanos. Aunque reconoció que la llegada de nuevos productos no es negativa en sí misma, señaló que la sustitución de ingredientes naturales por componentes ultraprocesados, como el jarabe de maíz en lugar del azúcar de caña, deterioró significativamente la calidad nutricional de los alimentos.
“México se puso más gordito a partir de la introducción de alimentos ultraprocesados”, advirtió la experta, al destacar que actualmente los menores presentan mayores índices de obesidad que hace 30 años, mientras también enfrentan cuadros de desnutrición derivados de dietas pobres en nutrientes.
Alvarado subrayó que este fenómeno representa ya un problema de salud pública, debido a que una de las principales causas de muerte en el país está relacionada directamente con la mala alimentación. Indicó que el acceso inmediato a productos rápidos y procesados en supermercados y pequeñas tiendas ha desplazado el consumo de alimentos frescos y tradicionales.
La especialista también atribuyó parte del problema a los cambios en la dinámica familiar y laboral. Explicó que, ante la necesidad económica, muchas madres han tenido que incorporarse al mercado laboral, reduciendo el tiempo disponible para cocinar en casa y favoreciendo el consumo de alimentos prácticos, aunque menos saludables.
De acuerdo con la nutrióloga, siete de cada 10 adultos en México padecen obesidad, mientras que casi cuatro de cada 10 niños presentan esta condición, cifras que reflejan la magnitud del problema.
Durante la presentación de su libro Nutrición exprés para personas ocupadas, Fernanda Alvarado destacó que mantener una alimentación saludable no implica pasar hambre ni someterse a dietas extremas. Señaló que la clave está en aprender a elegir mejor los productos básicos y priorizar alimentos frescos como frutas, verduras, leguminosas, granos integrales y huevo.
Asimismo, recomendó a los consumidores revisar cuidadosamente el etiquetado frontal de los productos, ya que los sellos de advertencia permiten tomar decisiones más conscientes antes de comprar.
Finalmente, advirtió que México enfrenta un entorno “obesogénico” que afecta con mayor severidad a las familias de bajos recursos, debido a que las condiciones socioeconómicas limitan el acceso a opciones de alimentación saludable y repercuten directamente en la salud de la población.