28 de October de 2026

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Científica de la UAN recibe reconocimiento nacional por investigar efectos de microplásticos en peces

La investigadora y docente de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), Gladys Alejandra Toledo Ibarra, fue seleccionada entre 149 solicitudes para recibir el reconocimiento Mujeres en la Ciencia L’Oréal-UNESCO-AMC 2026, en la categoría de jóvenes científicas, junto con otras cuatro investigadoras mexicanas.

Doctora en Ciencias Biomédicas, Toledo Ibarra también obtuvo una beca de apoyo a la investigación posdoctoral para continuar los estudios que desarrolla con su equipo sobre los posibles efectos de los microplásticos en peces, una línea de trabajo que busca aportar evidencia sobre el impacto de estos contaminantes en los organismos acuáticos.

En entrevista con Aristegui Noticias, la científica explicó que su investigación se concentra en analizar cómo estas partículas afectan las defensas de las tilapias, el sistema hormonal que regula sus funciones vitales y los microorganismos que habitan en su intestino.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria de la UAN (LANIIA), donde desde hace varios años se estudian contaminantes presentes en el ambiente. La investigación tomó impulso después de que el equipo identificara microplásticos en distintos componentes de un cuerpo de agua de Nayarit, incluidos el agua, los sedimentos, las plantas, los peces y los invertebrados.

Investigan cómo afectan los microplásticos a los peces

Los microplásticos son fragmentos diminutos que se desprenden de materiales plásticos o se generan cuando estos se deterioran. Debido a su tamaño, pueden dispersarse en el ambiente y entrar en contacto con diferentes organismos.

Para Toledo Ibarra, conocer dónde se encuentran estas partículas es apenas una parte del problema. También es necesario determinar qué ocurre cuando ingresan al cuerpo de los peces y cómo pueden alterar su funcionamiento.

El estudio analiza tres aspectos fundamentales: el sistema inmunitario, encargado de reconocer y combatir agentes potencialmente dañinos; el sistema endocrino, que produce las hormonas que intervienen en procesos como el crecimiento, el metabolismo y la reproducción, y el microbioma intestinal, integrado por microorganismos que participan en funciones relacionadas con la digestión y el equilibrio del organismo.

La investigadora busca establecer si la exposición a los microplásticos modifica estos sistemas y cómo se relacionan entre sí. Explicó que el organismo funciona de manera integrada, por lo que una alteración en uno de sus componentes puede repercutir en los demás.

Como parte de la investigación, el equipo también estudia la translocación, es decir, la posibilidad de que las partículas se desplacen desde el punto por el que ingresan al organismo hacia otros tejidos. Identificar ese recorrido permitiría comprender mejor la exposición interna de los peces a estos contaminantes.

Aún se desconocen los niveles seguros de exposición

La elección de las tilapias como modelo de investigación responde a la posibilidad de controlar las condiciones experimentales y estudiar con mayor precisión los efectos de un contaminante específico.

La científica explicó que, en los seres humanos, la exposición a los microplásticos puede ocurrir por distintas vías, como el aire, los alimentos y el agua, lo que dificulta distinguir los efectos atribuibles a cada fuente.

En el LANIIA también se han realizado investigaciones sobre la exposición de tilapias a plaguicidas, contaminantes relacionados, entre otras actividades, con la agricultura en Nayarit.

Aunque el conocimiento sobre los microplásticos ha avanzado, todavía existen interrogantes sobre sus efectos tóxicos y los niveles de exposición que podrían considerarse seguros.

“¿Cuáles son los límites?, ¿cómo podremos definir un límite seguro? Pues no sabemos”, señaló Toledo Ibarra, al advertir que aún es necesario profundizar en el conocimiento de los daños que estas partículas pueden ocasionar.

La investigadora aclaró que los resultados obtenidos en peces no permiten concluir que los mismos efectos ocurran en las personas. Sin embargo, subrayó que estudiar los contaminantes ambientales es fundamental para comprender cómo interactúan con los organismos y generar información que oriente futuras investigaciones.

También consideró necesario que las autoridades incorporen la evidencia científica en la toma de decisiones, particularmente ante la presencia de microplásticos en el ambiente y la necesidad de establecer medidas para atender este problema.

“Si la salud del ambiente está dañada, pues eso repercute directamente en nosotros los seres humanos”, afirmó.

De acompañar a su madre al campo a dedicarse a la ciencia

El camino de Toledo Ibarra hacia la investigación comenzó durante su infancia, cuando acompañaba algunos sábados a su madre, ingeniera agrónoma, a trabajar en cultivos de tomate y otros proyectos agrícolas.

Aunque inicialmente soñaba con ser maestra de kínder, su acercamiento al trabajo científico se consolidó durante los Veranos de Investigación Científica del Programa Delfín, en 2009 y 2010. En esas estancias participó en actividades del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), primero en Mérida y después en la Ciudad de México.

La convivencia con investigadores, estudiantes y mujeres dedicadas a la ciencia le permitió conocer de cerca esta profesión y descubrir su vocación.

“Esto es lo que yo quiero hacer”, recordó sobre el momento en que decidió orientar su trayectoria hacia la investigación.

Posteriormente, continuó su formación académica mediante la elaboración de su tesis, la maestría y el doctorado en Ciencias Biomédicas, hasta incorporarse como investigadora y docente a la Universidad Autónoma de Nayarit.

Actualmente, además de desarrollar estudios sobre contaminantes ambientales, considera importante acercar la ciencia a las nuevas generaciones y romper los estereotipos sobre quienes se dedican a esta profesión.

Para ella, mostrar las historias personales de las científicas y los científicos ayuda a que niñas, niños y jóvenes identifiquen la investigación como una opción profesional cercana y posible.

Al pensar en el consejo que le daría a la niña que alguna vez quiso ser maestra, Toledo Ibarra destacó la importancia de mantener la curiosidad, aprovechar las oportunidades y no limitar las propias aspiraciones.

Su reconocimiento nacional representa un impulso para continuar una investigación que busca ampliar el conocimiento sobre los microplásticos y sus posibles efectos en los organismos acuáticos.

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