El INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025, en la que se analiza la evolución de la incorporación al trabajo antes de los 18 años en México, evidenciando cambios significativos entre generaciones y marcadas desigualdades sociales.
De acuerdo con el estudio, el porcentaje de personas que comenzaron a trabajar durante la niñez o adolescencia mostró un incremento en las primeras cohortes analizadas, al pasar de 59.8% en la generación 1961-1967 a 64.4% en la de 1978-1987. Posteriormente, se registró una disminución a 55.9% en la cohorte 1988-1997, seguida de un repunte a 58.9% en la generación más reciente, correspondiente a 1998-2007.
El análisis también evidencia una brecha persistente por sexo. En todas las generaciones, los hombres presentan mayores niveles de inserción laboral temprana. En el caso masculino, el indicador alcanzó 77.0% en la cohorte 1978-1987 y, aunque descendió en las siguientes décadas, se mantuvo en 69.4% en la generación más reciente. Por su parte, las mujeres registraron porcentajes más bajos, con un máximo de 54.2% y niveles cercanos al 48% en los grupos más recientes.
Las diferencias también se acentúan según el entorno geográfico. En zonas rurales, la participación laboral antes de los 18 años es considerablemente más alta, especialmente entre hombres, con cifras que superaron el 90% en generaciones previas y que, aunque han disminuido, se mantienen por encima del 80% en cohortes recientes. En contraste, en localidades urbanas los porcentajes son menores y muestran una tendencia a la baja.
A nivel estatal, el informe identifica contrastes relevantes. Entidades como Sonora, Aguascalientes, San Luis Potosí, Tlaxcala y Michoacán registraron incrementos en la proporción de personas que trabajaron antes de la mayoría de edad, destacando este último con el mayor crecimiento. En contraste, estados como Sinaloa, Oaxaca, Tamaulipas, Estado de México y Quintana Roo reportaron reducciones en este indicador.
Los resultados reflejan que la incorporación temprana al trabajo en México sigue siendo una realidad compleja, influida por factores económicos, sociales y territoriales, lo que plantea retos para las políticas públicas orientadas a la protección de la infancia, la permanencia escolar y la reducción de desigualdades.