Un grupo de científicos de la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui, en Querétaro, desarrolla películas conductoras y semiconductoras elaboradas con almidón y ácido desoxirribonucleico (ADN), una innovación que podría transformar sectores como la medicina, la agroindustria y la electrónica al ofrecer materiales biodegradables, biocompatibles y con propiedades eléctricas y mecánicas de alto desempeño.
El proyecto, encabezado por el profesor investigador Aarón Rodríguez López, de la Dirección de Investigación y Posgrado de la institución, busca sustituir componentes metálicos por materiales orgánicos capaces de conducir y almacenar carga eléctrica, además de adaptarse a diversas aplicaciones tecnológicas sin generar el impacto ambiental asociado a materiales convencionales.
De acuerdo con el investigador, la combinación de almidón con ADN y otros compuestos permite modificar las propiedades mecánicas y eléctricas de las películas, ampliando su potencial de uso en dispositivos tecnológicos y biomédicos. Entre las aplicaciones más prometedoras se encuentra el desarrollo de apósitos inteligentes enriquecidos con magnetita, un material con propiedades antimicrobianas y antifúngicas que podría acelerar la cicatrización de heridas, reducir el riesgo de infecciones y prolongar el tiempo de uso de los vendajes.
Las investigaciones también han demostrado que estos materiales poseen capacidad para almacenar carga eléctrica, una característica que abre la puerta a su utilización en componentes electrónicos y sistemas de almacenamiento de energía. Para evaluar su desempeño, el equipo emplea técnicas de impedancia electroquímica mediante equipos especializados que permiten medir resistencia, estabilidad química y capacitancia.
Uno de los proyectos de mayor alcance se desarrolla en colaboración con especialistas de la UNAM campus Juriquilla y está enfocado en el uso de nanopartículas magnéticas para el tratamiento de cáncer de hígado y de cerebro. La investigación, que lleva cinco años de trabajo, concluyó exitosamente la etapa de pruebas in vitro y se prepara para iniciar estudios in vivo, un proceso que deberá cumplir con estrictos protocolos de toxicología, biocompatibilidad y bioética antes de avanzar hacia posibles aplicaciones clínicas.
En el ámbito agrícola, los investigadores trabajan en la fabricación de membranas biodegradables de intercambio iónico que permitan liberar nutrientes, como nitrógeno, de manera gradual en los cultivos. Esta tecnología busca ofrecer una alternativa de menor costo a las membranas importadas que actualmente utiliza la agroindustria, contribuyendo a mejorar la eficiencia de los procesos productivos.
El proyecto inició con un capital semilla de 100 mil pesos otorgado por el entonces Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro y se ha fortalecido mediante la colaboración con la UNAM, la Universidad Tecnológica de Corregidora, el Tecnológico Regional y la Universidad Autónoma de Querétaro. Sus responsables no descartan sumar inversión de la iniciativa privada para acelerar el desarrollo y eventual transferencia de la tecnología.
Además de Aarón Rodríguez López, en la investigación participan Julio César González, impulsor del proyecto en el área de electrospinning; Susana Meraz y Gerardo Arreola, especialistas en materiales; así como Flora Mercader, directora de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Posgrado de la universidad.
Aunque las aplicaciones comerciales y médicas aún requerirán varios años de investigación y validación, los avances posicionan a este desarrollo mexicano como una propuesta con alto potencial para impulsar soluciones sostenibles e innovadoras en industrias estratégicas, reduciendo costos, fortaleciendo la producción nacional y promoviendo tecnologías con menor impacto ambiental.