La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el cáncer se consolidará como uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, al estimar que una de cada cinco personas desarrollará la enfermedad a lo largo de su vida y que el 92 por ciento de la población mundial se verá afectada, ya sea por un diagnóstico propio o por el de un familiar cercano que requerirá cuidados.
Las conclusiones forman parte del Informe Mundial sobre el Cáncer 2026, elaborado por la OMS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el primer análisis integral sobre los avances y rezagos en la prevención, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad a nivel global.
El documento revela que durante 2024 se registraron 20.6 millones de nuevos casos de cáncer y cerca de 10 millones de muertes relacionadas con la enfermedad. Además, las proyecciones indican que para 2050 el número de nuevos diagnósticos alcanzará 35 millones de casos anuales, un incremento cercano al 70 por ciento respecto a las cifras actuales.
Aunque el informe reconoce avances en materia de prevención, también pone de manifiesto las profundas desigualdades entre los sistemas de salud. En los países de Europa y Norteamérica, una de cada cuatro personas desarrollará cáncer y una de cada doce fallecerá por esta causa. En contraste, en el África subsahariana el riesgo de padecer la enfermedad es menor —una de cada ocho personas—, pero la probabilidad de morir es prácticamente la misma debido al acceso limitado al diagnóstico oportuno y a los tratamientos especializados.
La IARC subraya que las posibilidades de supervivencia siguen determinadas por el nivel de ingresos y el lugar donde viven los pacientes. Como ejemplo, señala que entre el 50 y el 90 por ciento de las mujeres con cáncer de mama en África subsahariana son diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad, mientras que en Norteamérica esa proporción ronda el 30 por ciento.
El informe también advierte que el cáncer se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad prematura en el mundo. En 2021 fue la primera causa de muerte antes de los 70 años en 41 países, la segunda en 37 y la tercera en otros 47. Pese a ello, únicamente 12 naciones avanzan hacia la meta internacional de reducir en un tercio la mortalidad prematura por cáncer antes de 2030, mientras que 48 países registran un incremento sostenido en estas defunciones.
Más allá de las cifras epidemiológicas, la OMS enfatiza el impacto social y emocional de la enfermedad. Cerca del 50 por ciento de las personas con cáncer reporta haber perdido relaciones personales cercanas, seis de cada diez experimentan altos niveles de angustia y la mitad de los cuidadores presenta síntomas asociados con un duelo prolongado.
El impacto económico también representa un desafío creciente. Más de la mitad de los pacientes y sus familias enfrentan gastos médicos elevados y, en los 39 países que monitorean el costo de la atención oncológica, éste equivale en promedio al uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Además, el 85 por ciento de los familiares que brindan cuidados reporta una carga física y emocional de moderada a severa, mientras numerosos hogares enfrentan gastos catastróficos e incluso situaciones de bancarrota para cubrir los tratamientos.
Pese al panorama, el informe destaca avances importantes en la lucha contra algunos tipos de cáncer. Las políticas de control del tabaco impulsadas por la OMS han contribuido a reducir en 27 por ciento el consumo mundial desde 2010, aunque el organismo advierte que la aplicación incompleta de estas medidas sigue limitando su impacto.
Asimismo, la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) ha permitido avanzar en la estrategia para eliminar el cáncer de cuello uterino. Actualmente, el 85 por ciento de los países ya incorporó esta vacuna a sus programas nacionales de inmunización; sin embargo, la cobertura de la primera dosis apenas alcanza al 31 por ciento de las niñas, muy por debajo de la meta del 90 por ciento fijada para 2030.
En el caso del cáncer de mama, la OMS alertó que las diferencias en el acceso a la atención siguen siendo marcadas: mientras la supervivencia supera el 85 por ciento en los países de ingresos altos, en muchas naciones de ingresos bajos y medianos apenas alcanza el 40 por ciento.
El organismo concluye que ampliar la cobertura universal de la atención oncológica será uno de los principales retos de los próximos años, ya que actualmente solo el 39 por ciento de los países ofrece un paquete básico de servicios para el tratamiento del cáncer dentro de sus sistemas de salud, dejando a millones de personas sin acceso oportuno a diagnóstico, tratamiento y cuidados esenciales.