El pan dulce mexicano y los saberes, técnicas y prácticas relacionados con su elaboración fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, como reconocimiento a su importancia social, histórica y cultural.
El decreto, emitido por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y publicado este viernes en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, establece que esta tradición, aunque tuvo su origen en la introducción del trigo y las prácticas panaderas traídas por los españoles, adquirió características propias a partir de las necesidades, recursos y conocimientos desarrollados en la capital.
De acuerdo con el documento, el desarrollo de la panadería tradicional dio lugar a nuevas técnicas y a un sistema cultural particular, además de propiciar la formación de un sistema gremial independiente, constituido y regulado.
El decreto también señala que existen fuentes documentales que acreditan la presencia de panaderías y reposterías establecidas en lo que hoy es la Ciudad de México desde el periodo de la Segunda Intervención Francesa.
La importancia del pan dulce trasciende su elaboración y consumo cotidiano, debido a su presencia en diversos actos sociales, rituales y celebraciones. Esta relación con las tradiciones ha propiciado la creación de piezas específicas para determinadas festividades y acontecimientos comunitarios.
Una tradición transmitida entre generaciones
La declaratoria tiene como objetivo salvaguardar los saberes y prácticas del pan dulce tradicional como una expresión de la identidad cultural y social de la capital, mediante acciones de reconocimiento, dignificación, promoción y difusión.
El decreto establece que los conocimientos vinculados con esta actividad constituyen una manifestación de la memoria colectiva, las tradiciones, las costumbres y las celebraciones familiares y comunitarias, además de representar conocimientos que la comunidad panadera ha transmitido de generación en generación.
La declaratoria entrará en vigor este 12 de septiembre, fecha a partir de la cual la tradición contará formalmente con la protección como patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México.
Como parte de las acciones para preservar esta expresión cultural, la Secretaría de Cultura capitalina deberá elaborar un Plan de Salvaguarda, con medidas destinadas a proteger y fortalecer los conocimientos y prácticas relacionados con la elaboración del pan dulce tradicional.
La dependencia también deberá realizar las acciones necesarias para incorporar esta manifestación cultural a la Plataforma Digital del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México, con el propósito de facilitar su identificación, documentación y divulgación.
Con esta declaratoria, las autoridades capitalinas reconocen al pan dulce no sólo como un producto de consumo cotidiano, sino como parte de la memoria colectiva y del patrimonio vivo de las comunidades panaderas de la ciudad.