En una sociedad que suele asociar la felicidad con el placer inmediato, el éxito o la ausencia de problemas, cada vez más personas experimentan insatisfacción pese a tener cubiertas sus necesidades materiales. En el marco del Día Internacional de la Felicidad, especialistas advierten que el bienestar psicológico responde a factores más profundos y sostenidos en el tiempo.
El psiquiatra Javier Quintero, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid y profesor de la Universidad Complutense, explicó que la felicidad no es un estado permanente ni un objetivo final, sino un proceso vinculado al equilibrio emocional, el propósito de vida y la calidad de las relaciones personales.
“El concepto de felicidad es complejo y no puede reducirse a la ausencia de problemas”, subrayó el especialista, quien cuestionó la idea extendida de que el bienestar se alcanza evitando el malestar. En este sentido, comparó la salud mental con la salud física: no se define únicamente por la falta de enfermedad, sino por un estado integral.
Quintero diferenció además entre placer y felicidad. Mientras el primero está asociado a recompensas inmediatas y a nivel individual, la segunda se relaciona con el sentido de vida y los vínculos con los demás. “El placer está más en recibir, mientras que la felicidad está en dar”, explicó, al advertir que no existen atajos para alcanzarla.
Entre las claves respaldadas por la ciencia para mejorar el bienestar psicológico, el especialista destacó hábitos como dormir y alimentarse adecuadamente, realizar al menos 30 minutos de ejercicio diario, fortalecer las relaciones sociales y trabajar en la gestión del diálogo interno.
Sobre este último punto, alertó que muchas personas viven atrapadas en patrones de pensamiento negativos, como anticipar problemas o minimizar logros. Según indicó, el cerebro tiende a interpretar la realidad a partir de lo que cada individuo se dice a sí mismo, por lo que prácticas como la gratitud pueden contribuir a una percepción más equilibrada.
El especialista también señaló que el acceso a bienes materiales no garantiza la satisfacción personal. “Tener una casa más grande no determina la felicidad; lo importante es tener claridad sobre lo que se quiere en la vida y estar alineado con los propios valores”, afirmó.
Asimismo, destacó la importancia de aceptar las emociones, incluso aquellas consideradas negativas. Puso como ejemplo el duelo ante la pérdida de un ser querido, el cual, dijo, cumple una función necesaria para procesar la experiencia. “El daño no es evitable, pero el sufrimiento sí puede gestionarse”, apuntó.
En un contexto donde el bienestar emocional se ha convertido en una preocupación creciente, los especialistas coinciden en que la felicidad no se encuentra en la inmediatez, sino en la construcción diaria de hábitos, relaciones y sentido de vida.