La administración del presidente Donald Trump anunció una nueva política migratoria que obligará a los extranjeros con visas temporales a abandonar Estados Unidos para solicitar la residencia permanente, conocida como “green card”, endureciendo así los requisitos para quienes buscan regularizar su estancia en el país.
La medida fue dada a conocer por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), que argumentó que este procedimiento ya estaba contemplado en la legislación migratoria vigente, aunque administraciones anteriores habían permitido que ciertos solicitantes realizaran el trámite sin salir del territorio estadounidense.
De acuerdo con el organismo, los migrantes que se encuentren en Estados Unidos bajo visas temporales de turismo, negocios, estudios o trabajo deberán regresar a sus países de origen para gestionar su solicitud de residencia permanente ante los consulados estadounidenses, salvo en circunstancias excepcionales que aún no han sido detalladas por las autoridades.
La disposición impactará a titulares de visas de no inmigrante como las categorías B-1 y B-2 para turismo y negocios; F-1 y M-1 para estudiantes; así como diversas visas laborales temporales, entre ellas las H-1B para trabajadores especializados y las H-2A y H-2B destinadas a actividades agrícolas y empleos temporales no agrícolas.
Hasta ahora, muchas personas que calificaban para obtener la residencia permanente por motivos familiares, laborales o matrimoniales podían iniciar el proceso de ajuste de estatus dentro de Estados Unidos, permaneciendo legalmente en el país mientras sus solicitudes eran analizadas, un trámite que en algunos casos podía extenderse durante varios años.
El portavoz del USCIS, Zach Kahler, afirmó que la medida busca restablecer la intención original de la Ley de Inmigración y Nacionalidad y garantizar que los solicitantes sigan el procedimiento migratorio previsto por la legislación estadounidense.
Según la dependencia, la nueva política también pretende reducir los casos de personas que permanecen en el país una vez vencido su estatus temporal, además de fortalecer los mecanismos de control migratorio y supervisión de los procesos de residencia.
El anuncio se suma a una serie de acciones impulsadas por la administración Trump para reforzar las restricciones migratorias, en una estrategia enfocada en disminuir la inmigración irregular y endurecer tanto los mecanismos de ingreso como las vías para obtener beneficios migratorios permanentes.
Especialistas anticipan que la medida podría generar incertidumbre entre miles de migrantes que actualmente residen de manera temporal en Estados Unidos y que aspiraban a obtener la residencia sin abandonar el país, además de incrementar la carga de trabajo en los consulados estadounidenses alrededor del mundo.