29 de March de 2026

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Tortillas mexicanas llegan a la Luna: Artemis II redefine la alimentación espacial

La humanidad se prepara para un nuevo capítulo en la exploración espacial con la misión Artemis II de la NASA, que no solo marcará el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna tras más de cinco décadas, sino que también llevará consigo un elemento inesperado: tortillas mexicanas.

En esta misión, programada para orbitar el satélite natural a unos 370 mil kilómetros de la Tierra, la alimentación se ha convertido en un componente estratégico. Más allá de garantizar la supervivencia, el objetivo es mantener el rendimiento físico y cognitivo de la tripulación integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.

El menú, desarrollado por especialistas del Centro Espacial Johnson en Houston, responde a los desafíos de comer en microgravedad, donde el sentido del gusto se ve alterado por la redistribución de fluidos en el cuerpo. Esta condición provoca que los alimentos resulten menos intensos, por lo que la selección prioriza sabores fuertes, texturas agradables y platillos reconfortantes.

Entre los elementos destacados figuran 58 tortillas de harina, cuya inclusión se remonta a 1985, cuando el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela propuso su uso en el espacio. Desde entonces, se han consolidado como una alternativa ideal al pan, ya que no generan migas, son flexibles y permiten contener distintos alimentos sin riesgo en condiciones de ingravidez.

Estas tortillas han sido sometidas a procesos de estabilización que les permiten conservarse hasta 18 meses sin refrigeración, manteniendo su textura y seguridad sanitaria.

El menú se complementa con platillos como cóctel de camarones con salsa picante, pollo a la crema con champiñones y pescado a las hierbas, además de postres como brownies densos y frutas termoestabilizadas. Todos los alimentos han sido cuidadosamente seleccionados por los propios astronautas tras sesiones de degustación previas.

La preparación de los alimentos en la cápsula Orion se realiza mediante sistemas de rehidratación y calentamiento. La mayoría de los platillos son liofilizados —deshidratados mediante congelación— para reducir peso, un factor crucial en los lanzamientos espaciales. Para su consumo, los astronautas añaden agua caliente y esperan a que los alimentos recuperen su textura original.

La nutrición en el espacio también responde a necesidades médicas específicas. En microgravedad, el cuerpo humano pierde densidad ósea y masa muscular, por lo que cada alimento está diseñado para aportar niveles adecuados de calcio, vitamina D, hierro y otros nutrientes esenciales.

Además, para contrarrestar la disminución del gusto, la NASA ha incorporado salsas picantes, especias intensas y condimentos ácidos que estimulan las papilas gustativas.

Con Artemis II, la exploración espacial no solo avanza en términos tecnológicos, sino también en la forma en que los astronautas viven y se alimentan fuera del planeta. En esta ocasión, el sabor mexicano se suma a la travesía, demostrando que incluso en el espacio, la tradición puede encontrar su lugar.

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