La próxima misión Artemis II de la NASA no solo marcará un paso clave en el regreso de la humanidad a la Luna, sino que también llevará consigo un símbolo global: los nombres de 5.6 millones de personas almacenados en una tarjeta micro SD que viajará a bordo de la nave Orión.
La memoria fue integrada por los astronautas como parte de una iniciativa digital que permitió a usuarios de todo el mundo registrarse entre septiembre del año pasado y el 27 de marzo. Como parte de la experiencia, cada participante obtuvo una tarjeta de embarque simbólica para esta misión histórica.
El lanzamiento de Artemis II está programado para abrir su ventana este miércoles 1 de abril a las 14:45 horas, tiempo del Centro de México. Cuatro astronautas despegarán en la nave Orión para una travesía de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna, sin realizar alunizaje, pero con el objetivo de probar los sistemas que permitirán futuras misiones tripuladas a la superficie lunar.
Este vuelo representa la primera misión con tripulación del programa Artemis y busca validar el funcionamiento de la nave en condiciones reales del espacio profundo. Durante el trayecto, Orión ejecutará diversas maniobras para colocarse en una trayectoria de retorno libre, aprovechando la gravedad terrestre para regresar de manera natural tras rodear la Luna.
La tripulación viajará hasta unos 7 mil 400 kilómetros más allá del lado oculto del satélite, desde donde podrá observar tanto la Luna en primer plano como la Tierra a más de 400 mil kilómetros de distancia, en una de las postales más esperadas de la misión.
A bordo también viajará “Rise”, un peluche con forma de Luna sonriente que funcionará como indicador de microgravedad. Al comenzar a flotar dentro de la cápsula, confirmará visualmente el momento en que los astronautas entren en gravedad cero. Su diseño está inspirado en la icónica fotografía “Earthrise” de 1968, capturada durante la misión Apolo 8, en la que se observa la Tierra emergiendo sobre el horizonte lunar.
Especialistas señalan que la ausencia de alunizaje responde a la naturaleza de prueba de la misión. De acuerdo con el investigador de la UNAM, Gustavo Medina Tanco, Artemis II cumple un papel similar al de Apolo 8: verificar que el viaje es viable y que los sistemas funcionan correctamente antes de intentar descender en la superficie lunar en futuras misiones.
Tras esta etapa, el programa Artemis contempla nuevos vuelos con tripulación, con el objetivo de concretar el regreso del ser humano a la Luna, más de medio siglo después de las misiones Apolo.