La organización PETA India intensificó su llamado para prohibir los paseos en elefante en el país asiático, tras la muerte de “Chanchal”, un ejemplar de 65 años que meses antes había sido utilizado en una controvertida sesión fotográfica en la que fue teñido completamente de color rosa.
El caso generó indignación a nivel nacional e internacional, llegando incluso al despacho del primer ministro Narendra Modi, a quien la organización envió una carta formal solicitando la prohibición total de esta práctica turística. En su petición, PETA propuso sustituir el uso de animales por alternativas como elefantes robóticos y vehículos eléctricos decorados.
De acuerdo con la organización, el propietario de Chanchal, identificado en reportes periodísticos como Saddik o Shadik Khan, también estaría vinculado a otro caso de maltrato: el de “Malti”, una elefanta utilizada para paseos en el Fuerte Amer, que fue golpeada brutalmente antes de ser rescatada y trasladada a un santuario.
Aunque la sesión fotográfica protagonizada por la influencer rusa Julia Buruleva desató críticas meses atrás, PETA subrayó que el problema va más allá de un solo incidente. La organización denunció que los elefantes empleados en actividades turísticas suelen permanecer encadenados cuando no trabajan y son sometidos a métodos de control agresivos, lo que les provoca graves afectaciones físicas y psicológicas.
“El rechazo social a la explotación de elefantes es cada vez más evidente”, señaló PETA en su comunicado, al tiempo que recordó que países como Indonesia ya han prohibido este tipo de prácticas. La petición, respaldada por la actriz Rupali Ganguly, enfatiza la necesidad de proteger a esta especie considerada patrimonio nacional.
Especialistas advierten que los elefantes sometidos a condiciones de estrés y cautiverio pueden desarrollar comportamientos impredecibles, lo que incrementa el riesgo de ataques contra humanos en entornos turísticos.
En este contexto, algunas regiones de India ya exploran alternativas. El Departamento de Turismo de Kerala, por ejemplo, promueve el uso de elefantes mecánicos en el Jardín de Mariposas de Thamboormozhi, cercano a las cascadas de Athirapilly, como una opción segura y libre de crueldad animal.
El caso de Chanchal ha reavivado el debate sobre la ética en el turismo y la urgente necesidad de replantear las prácticas que involucran fauna silvestre, en un momento en que la presión social y mediática apunta hacia un cambio estructural en la industria.